VALENCIA. — La crisis ambiental y sanitaria provocada por los vertidos del Parque Natural de L’Albufera ha tomado hoy un nuevo rumbo en la costa valenciana. Tras días de continuas denuncias por parte de los residentes de la Dehesa del Saler —quienes dieron la voz de alarma ante la acumulación de aguas turbias y verdosas en la playa a través de la Gola de Pujol—, hoy la mancha de vertidos sin depurar se desplaza de lleno hacia el litoral de El Perellonet y El Perelló.
Lo que debería ser un entorno natural protegido de alto valor ecológico se transforma de nuevo en un foco de preocupación para vecinos, comerciantes y veraneantes. Las aguas acumuladas en la orilla presentan una tonalidad verdosa densa que imposibilita el baño en condiciones de salubridad y pone en jaque la actividad turística en el momento cumbre del verano.
El origen técnico: Arrozales, productos fitosanitarios y eutrofización
Los colectivos vecinales y ecologistas vuelven a señalar al modelo de gestión hídrica y agrícola del entorno del lago como la causa directa de esta situación recurrente. Durante el ciclo estival del cultivo del arroz, se aplican diversos productos fitosanitarios —entre ellos fungicidas, plaguicidas y herbicidas— para el tratamiento de los campos.
Al evacuar estas grandes masas de agua desde el estanque hacia el mar sin someterlas a un proceso adecuado de depuración ni filtrado previo, los caudales llegan al Mediterráneo cargados de nitratos, materia orgánica y restos químicos. Este aporte masivo de nutrientes causa la eutrofización del agua marina de baño, acelerando la proliferación microbiana y algal y provocando un grave deterioro en la biodiversidad marina y en la calidad de la costa.
Las promesas municipales, en entredicho
El traslado de la problemática a El Perellonet y El Perelló ha avivado la indignación en la zona dueña de la costa, especialmente tras las recientes declaraciones del concejal de Devesa-Albufera y segundo teniente de alcalde de Valencia, José Gosálbez Payá.
En intervenciones previas al pleno municipal del presente mes de julio, el edil aseguró que el Ayuntamiento había alcanzado un acuerdo de gestión hídrica concebido para evitar que los residentes sufrieran molestias durante los meses estivales, prometiendo garantizar simultáneamente el equilibrio ecológico del parque y el derecho al baño.
En aquel momento, Gosálbez detalló la estrategia sobre las tres golas que conectan L’Albufera con el Mediterráneo (Pujol, El Perellonet y El Perelló):
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Gola de El Perellonet: El concejal afirmó categóricamente que sus compuertas no se abrirían salvo en casos de estricta necesidad técnica, con el objetivo de proteger la calidad del agua de baño de sus vecinos.
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Gola de Pujol: Aseguró que su apertura continuada resultaba beneficiosa para el ecosistema al permitir a las especies marinas remontar el canal hacia el estanque, lo que, según el edil, había incrementado las capturas de las cofradías de pescadores locales.
Sin embargo, el escenario registrado en el día de hoy evidencia que la deriva de los caudales hacia las compuertas del sur rompe el compromiso anunciado tan solo unos días atrás.
Exigencia de una solución estructural: Depuración previa antes del vertido
Desde las plataformas vecinales de la Dehesa del Saler, El Perellonet y El Perelló se rechaza enérgicamente la dinámica de «trasladar el agua sucia de un tramo a otro de la costa». Los afectados reclaman a la administración autonómica y municipal:
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Controles analíticos transparentes: Monitorización pública periódica de los parámetros fitosanitarios y microbiológicos antes de ordenar la apertura de cualquier gola.
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Infraestructuras de depuración: La implantación de sistemas de filtrado y tratamiento para los retornos agrícolas del arrozal, evitando que las escorrentías contaminadas lleguen de forma directa al litoral marino.
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Plan de gestión integral: Una coordinación efectiva entre agricultura, medio ambiente y turismo que no vulnere la salud de las playas ni la economía local.

















