La organización agraria AVA-ASAJA alerta de que la falta de un centro de sacrificio local obliga a los ganaderos a desplazarse a Castellón, disparando los costes y amenazando la viabilidad del sector ganadero y el comercio de proximidad.
VALENCIA. 15 de julio de 2026. — La Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) ha urgido a la Conselleria de Agricultura y a las distintas administraciones públicas a implicarse de forma directa en la apertura y puesta en marcha de un matadero en la provincia de Valencia. La reclamación llega tras el progresivo desmantelamiento de estas infraestructuras en la provincia, lo que obliga a los ganaderos de vacuno, ovino y equino a transportar a sus animales a largas distancias para su sacrificio.
Actualmente, los productores valencianos deben trasladar su ganado a instalaciones como el Matadero de la Plana en Burriana (Castellón), situado a unos 60 kilómetros de la capital, o incluso a Vinaròs, con la consecuente pérdida de tiempo y el encarecimiento de los costes de producción.
El vacío de infraestructuras en la provincia
Históricamente, la mayoría de los municipios valencianos disponían de mataderos locales. Sin embargo, la reestructuración y el cierre de centros como los de Mercavalencia, Picassent, Benaguasil y, de forma más reciente, el de Burjassot hace poco más de un año, han dejado a la provincia sin apenas opciones.
- La excepción de Buñol: Aunque sigue abierto, este centro no está habilitado para dar servicio a los pequeños ganaderos locales.
- Sector cunícola: Los productores de conejos sufren una situación similar, viéndose obligados a sacrificar la mayor parte de su producción en provincias vecinas como Albacete, Tarragona o en el municipio castellonense de Benassal.
- Sector avícola: Es la única excepción en la provincia, ya que cuenta con una red de mataderos modernos y de gran capacidad adaptados a sus necesidades.
Este escenario contrasta con el de la provincia de Castellón, donde comarcas como Els Ports disponen de instalaciones en Morella, complementadas con los centros de Burriana y Vinaròs, garantizando el suministro y la viabilidad de la ganadería local.
Impacto económico y retroceso ecológico
La obligatoriedad de trasladar los animales fuera de la provincia está generando un grave perjuicio económico a las explotaciones valencianas, una situación que se ha visto severamente agravada por la escalada de los precios de los carburantes derivada del conflicto en Oriente Medio.
Asimismo, la falta de un matadero local con certificación específica bloquea el desarrollo de la ganadería sostenible:
«Los pocos ganaderos de la provincia de Valencia que apuestan por la ganadería en ecológico siguen teniendo que comercializar su producción como convencional por no disponer de un matadero certificado en ecológico en su entorno», lamentan desde la organización profesional agraria.
Una contradicción con el consumo de proximidad
AVA-ASAJA ya ha remitido una carta formal a la Conselleria de Agricultura solicitando que se impulse un espacio de diálogo entre ganaderos, administraciones locales, carnicerías y consumidores para revertir esta situación de manera urgente.
La propuesta de la organización liderada por Cristóbal Aguado pasa por la reactivación o apertura de un matadero en Valencia o su área metropolitana que funcione bajo una gestión eficiente y ofrezca servicio un mínimo de dos o tres días a la semana. Esto no solo aliviaría los costes de los ganaderos, sino que mejoraría el bienestar animal al reducir los tiempos de viaje y aseguraría un control óptimo de la trazabilidad de la carne.
El presidente de AVA-ASAJA ha sido tajante respecto a la pasividad política ante este problema:
«No es coherente defender el consumo de ‘kilómetro cero’ y, al mismo tiempo, negar la existencia de mataderos cercanos. Si queremos que los ganaderos mantengan sus granjas y que los jóvenes se incorporen al sector, hay que facilitar infraestructuras próximas. El coste del transporte puede ser la diferencia entre continuar o abandonar la actividad. Hay que dar una solución antes de que sea demasiado tarde», concluye Aguado.
















