El corazón del Cap i Casal vive este sábado una de las jornadas más tensas y críticas de los últimos años. La coincidencia horaria de la marcha por el segundo aniversario de la riada, la acampada indefinida en la Plaça de l’Ajuntament y la llamada al saqueo de grupos de ultra izquierda en las inmediaciones de la Plaza de Toros ha convertido el centro neurálgico de la capital en un perímetro de máxima alerta.
Un mapa urbano convertido en zona cero
Las campanas del Micalet y el ajetreo propio de la víspera festiva han dado paso este sábado a un escenario urbano blindado por vallas policiales, furgones antidisturbios y una atmósfera de extrema preocupación. En un radio inferior a los 500 metros —la distancia exacta que separa la histórica Plaça de la Mare de Déu de la Plaza de Toros, pasando por la Plaça de l’Ajuntament—, Valéncia congrega simultáneamente tres realidades sociales y de seguridad que amenazan con desbordar a las fuerzas del orden.
Por un lado, las asociaciones de afectados y víctimas de la catástrofe de la DANA han convocado a la ciudadanía a marchar bajo el lema del segundo aniversario. La cabecera, prevista para las 18:00 horas, arrancará en la emblemática plaça de la Mare de Déu con una exigencia unánime y contundente: la dimisión en bloque de todo el Consell presidido por Juanfran Pérez Llorca y la pérdida definitiva del aforamiento del expresident Carlos Mazón. Los colectivos denuncian que, tras 730 días de «papeleo y cero asfalto», la reconstrucción de los municipios ribereños sigue siendo una promesa incumplida.
A escasos metros de allí, el recorrido de la manifestación desembocará directamente en el epicentro institucional y social del consistorio. La plaça de l’Ajuntament acoge desde hace semanas una acampada permanente de plataformas ciudadanas que exigen respuestas habitacionales y soluciones definitivas para los damnificados. Esta concentración estática actúa hoy como punto caliente de recepción de miles de manifestantes pacíficos que elevarán su voz contra la gestión política de la crisis.
La sombra del caos y la violencia gratuita
Sin embargo, el elemento que ha encendido todas las alarmas en las últimas horas es la coincidencia en tiempo, espacio y proximidad de una convocatoria completamente ajena a las reivindicaciones sociales. Grupos violentos de extrema izquierda organizados bajo el paraguas del movimiento extremista Blocus han citado a través de redes sociales y aplicaciones de mensajería cifrada a células radicales en los alrededores de la Plaza de Toros y la calle Xàtiva.
La distancia entre este punto de reunión de los ultras y la llegada de la manifestación de las víctimas es de apenas un centenar de metros. Según los informes de inteligencia policial a los que ha tenido acceso este medio, el objetivo de estos grupos no es reivindicativo, sino aprovechar el colapso de la movilidad y la aglomeración de personas para sembrar el caos y aprovechar la protesta para saquear establecimientos comerciales y quemar contenedores en las calles del centro histórico.
Ante esta situación de riesgo extremo, los comerciantes del eje comercial de la calle Colón, San Vicente y los alrededores de la Estación del Norte han optado por blindar sus escaparates con planchas de madera y cierres metálicos reforzados, reviviendo escenas de tensión inusitadas en la capital del Turia.
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Los cines Lys hoy no abrirán sus puertas y muchas tiendas de la Calle Colón han decidido cerrar hoy sus puertas a mediodía
Un dispositivo de seguridad sin precedentes
Delegación del Gobierno ha desplegado un operativo antiturbios histórico con cientos de efectivos de la Policía Nacional y la Guardia Civil. El objetivo prioritario de los cordones policiales es crear un muro de contención infranqueable que separe físicamente a las familias, manifestantes y colectivos vecinales de los agitadores violentos de Blocus.
Las autoridades han hecho un llamamiento a la calma, pidiendo a los ciudadanos que extremen la precaución y eviten transitar por las calles adyacentes a la Plaza de Toros a medida que se acerque la hora de inicio de las convocatorias. Con la ciudad dividida entre el dolor por las 233 víctimas de la riada, la protesta institucional y la amenaza latente del vandalismo urbano, Valéncia afronta una tarde crucial donde la seguridad pública camina sobre una cuerda floja.
Las autoridades locales hacen un llamamiento para que la gente no vaya estar tarde al centro de Valencia dada la peligrosidad de la convocatoria de extrema izquierda radical.
















