VALÉNCIA. — Los docentes de la enseñanza pública no universitaria de la Comunitat Valenciana han decidido, por mayoría, dar una tregua en el calendario escolar. Los paros de la huelga indefinida, que arrancaron el pasado 11 de mayo, vivirán este jueves su última jornada efectiva. Así lo han determinado las bases del profesorado en una consulta telemática promovida de forma conjunta por los sindicatos mayoritarios (Stepv, CC OO y UGT) y la Coordinadora de Asambleas de Docentes.
Sin embargo, el final de la huelga no significa, ni mucho menos, la paz social en las aulas. Los resultados del escrutinio reflejan un profundo malestar estructural: más de la mitad de los docentes participantes han dejado claro que exigen retomar y endurecer las movilizaciones de cara al inicio del próximo curso escolar si la Conselleria de Educació no mueve ficha.
Una decisión estratégica ante el cierre de curso
La decisión de suspender los paros en esta última quincena de junio responde, según fuentes sindicales, a un ejercicio de «responsabilidad» y desgaste estratégico. Con las evaluaciones finales a la vuelta de la esquina y el curso prácticamente visto para sentencia, la efectividad de la huelga indefinida corría el riesgo de diluirse, penalizando económicamente a los trabajadores sin ejercer una presión real e inmediata sobre la Administración.
Los convocantes insisten en que esta suspensión es un «punto y seguido». La encuesta interna no solo buscaba medir la fuerza para mantener el pulso en las aulas este mes, sino también testear el ánimo del colectivo de cara al futuro a corto plazo. La respuesta ha sido contundente: el profesorado está agotado, pero no rendido.
Los motivos de la fractura
El conflicto, que ha mantenido en jaque a la educación pública valenciana durante el último mes, hunde sus raíces en un paquete de medidas de la Conselleria que los sindicatos califican de «desmantelamiento». Entre las principales reivindicaciones que originaron el conflicto se encuentran:
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El recorte de aulas: La denuncia sindical por la supresión de unidades de Infantil y Primaria en los centros públicos.
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El nuevo «distrito único»: Un sistema de matriculación que, según las asambleas, fomenta la segregación y beneficia a la educación concertada en detrimento de la pública.
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La parálisis de las infraestructuras: Las quejas por los retrasos y la infrafinanciación del plan Edificant para la construcción y reforma de colegios e institutos.
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Condiciones laborales: La exigencia de una reducción real de las ratios de alumnos por aula y la mejora de las plantillas docentes.
Otoño caliente en las aulas
A partir de este viernes, la actividad lectiva recuperará la normalidad formal en los centros, pero las miradas ya están puestas en el mes de septiembre. Las organizaciones sindicales y la Coordinadora de Asambleas ya han advertido que utilizarán el periodo estival para diseñar un nuevo calendario de protestas.
Si el departamento que dirige la política educativa valenciana no convoca mesas de negociación reales con propuestas concretas sobre la mesa, la comunidad educativa augura un arranque de curso «altamente conflictivo«, donde no se descarta la reactivación de los paros totales o parciales en el mes de septiembre.



