Los vecinos consideran insuficientes las medidas mientras el sector hostelero denuncia restricciones excesivas en el barrio de moda de Valencia
El barrio de Russafa ha vivido este fin de semana su primera gran prueba tras la entrada en vigor de la declaración de Zona Acústicamente Saturada (ZAS), una medida que continúa generando una fuerte división entre vecinos y hosteleros.
Mientras parte del vecindario considera que las restricciones se quedan cortas para frenar el ruido y los problemas de convivencia, empresarios de ocio y restauración aseguran que las nuevas limitaciones son excesivas y perjudican gravemente la actividad económica del barrio.
Las discotecas deberán cerrar antes
Una de las principales medidas aplicadas afecta directamente a las discotecas y locales de ocio nocturno.
Con la nueva ZAS, los establecimientos deberán cerrar como máximo a las 04:30 horas.
Desde el sector hostelero consideran que esta decisión puede provocar precisamente el efecto contrario al deseado: una salida masiva y simultánea de clientes a la calle.
El portavoz de una asociación de hostelería responsable de Russafa, Vicente Pizcueta, asegura que “es imposible cerrar una discoteca a las 04:30 sin generar problemas de ruido en la salida”.
Los vecinos denuncian botellones, gritos y suciedad
Sin embargo, para los residentes el principal problema no está únicamente en los horarios de cierre.
Desde plataformas vecinales denuncian que el barrio lleva años soportando situaciones constantes de:
- Botellones.
- Gritos de madrugada.
- Orines y vómitos en la vía pública.
- Despedidas de soltero.
- Concentraciones de personas hasta altas horas.
El representante de la Plataforma per Russafa, Fernando Trénor-Colomer, asegura que la nueva ZAS “no soluciona realmente los problemas de convivencia”.
Un barrio dividido por el ocio nocturno
Russafa se ha convertido durante los últimos años en uno de los principales focos de ocio y restauración de Valencia.
La intensa actividad nocturna ha transformado el barrio en uno de los grandes polos turísticos y hosteleros de la ciudad, pero también ha incrementado el conflicto con parte de los residentes.
Hosteleros defienden las medidas ya implantadas
Desde el sector hostelero recuerdan además que muchos locales ya han realizado inversiones en insonorización y medidas antirruido.
Consideran que la normativa actual no tiene suficientemente en cuenta esos esfuerzos y temen que la ZAS termine perjudicando tanto al ocio nocturno como al comercio y la restauración del barrio.
Vecinos y hosteleros coinciden en un punto
Pese a sus diferencias, ambas partes coinciden en una misma reclamación: la necesidad de reforzar el control y la vigilancia en las calles.
Tanto residentes como empresarios consideran que falta una aplicación más efectiva de la ordenanza municipal sobre ruido, especialmente durante la madrugada y en las zonas con mayor concentración de personas.
La evolución de esta nueva ZAS durante los próximos meses marcará el futuro del modelo de convivencia en uno de los barrios más emblemáticos y turísticos de Valencia.















