La Sala L’Horta acoge este domingo 22 de febrero el estreno absoluto de Una cosa lleugera, una propuesta de artes vivas dirigida al público familiar que combina danza contemporánea y objetos inflables en un universo escénico en constante transformación.
La pieza, creada por la compañía Taller Placer y dirigida por Paula Miralles y Vicente Arlandis, está recomendada para espectadores a partir de 5 años.
Una coreografía donde el aire es protagonista
Concebida como una coreografía para tres intérpretes y un invitado especial, el aire, la obra convierte este elemento invisible en motor creativo. Corrientes imperceptibles modelan el espacio y dan forma a medusas, tiendas de campaña y criaturas cambiantes que aparecen, se expanden, se encogen y flotan.
El espectáculo plantea un diálogo continuo entre cuerpos y materiales, donde el movimiento transforma volúmenes y equilibrios en tiempo real.
Movimiento, ligereza y transformación
Sin texto hablado y con una duración aproximada de 40 minutos, Una cosa lleugera construye una narrativa visual basada en colores, formas y acciones que evolucionan ante los ojos del público.
La propuesta se sitúa en la frontera entre la danza, la escultura y las artes visuales, generando un lenguaje escénico accesible tanto para niños como para adultos.
Las ideas centrales de la obra, la ligereza y la flexibilidad, se presentan no solo como cualidades físicas, sino como actitudes vitales. A través del humor y la poesía visual, el espectáculo reivindica la belleza de lo cotidiano y la capacidad de asombro ante las pequeñas cosas.
Con este estreno, la Sala L’Horta reafirma su apuesta por las artes escénicas contemporáneas dirigidas al público familiar y por propuestas que exploran nuevos lenguajes escénicos desde la creatividad y la experimentación.
















