A 120 años de su estreno, la obra maestra de Richard Strauss y Oscar Wilde aterriza en Valencia y regresa convertida en un thriller psicológico de violencia y seda

Hubo un tiempo en que la música podía ser considerada un pecado. En diciembre de 1905, las luces de Dresde se encendieron para iluminar un escándalo: Richard Strauss había convertido la prosa prohibida de Oscar Wilde en una partitura de excesos. Aquella noche, el público se debatió entre el abucheo y la ovación, conscientes de que estaban presenciando el nacimiento de la modernidad. Hoy, 121 años después, ese mismo magnetismo perturbador llega al Palau de les Arts Reina Sofía para protagonizar el corazón de su vigésima temporada.

La danza del trauma y la obsesión
Salome no es solo una ópera; es un artefacto de precisión emocional que condensa en apenas cien minutos lo más oscuro del alma humana. En esta ocasión, la Sala Principal se prepara para recibir una producción que abandona el exotismo de postal para adentrarse en el fango de la psique.
Bajo la dirección escénica de Damiano Michieletto, el drama bíblico se transforma en una tragedia doméstica de tintes contemporáneos. Aquí, la hija de Herodías no es una simple villana caprichosa, sino el resultado inevitable de un entorno tóxico y endogámico. Michieletto, fiel a su estilo visualmente arrollador, despoja a la «Danza de los siete velos» de su erotismo superficial para convertirla en un cuadro de violencia y trauma, recordándonos que tras el deseo de Salome por la cabeza de Jochanaan subyace un grito de auxilio en una casa de monstruos.
Un duelo de titanes en el foso y el escenario
El regreso de esta pieza supone también un reencuentro histórico. Dieciséis años después de que fuera la primera ópera de Strauss interpretada por la Orquestra de la Comunitat Valenciana, la formación se pone bajo la batuta de James Gaffigan. El maestro neoyorquino, cuya afinidad con el expresionismo germánico es ya leyenda en este teatro, promete extraer de la orquesta ese sonido exuberante y frenético que define al compositor alemán.
En el escenario, el debut en España de la soprano lituana Vida Miknevičiūtė se perfila como el acontecimiento lírico del año. Tras conquistar a la crítica en la Scala de Milán con su interpretación de la princesa judía, Miknevičiūtė llega a Valencia precedida por una fama de intensidad dramática casi insostenible. A su lado, el barítono Nicholas Brownlee —la gran revelación de la temporada pasada— pondrá voz a un Jochanaan que promete ser el contrapunto magnético y severo a la desmesura de los Herodes.
«Salome es una historia de esas que hoy leemos en los periódicos: parejas diabólicas, incestos y complicidades silenciosas«, afirma Michieletto.
Cita con lo inevitable
Entre el 25 de abril y el 9 de mayo, Valencia se convertirá en el epicentro de este thriller operístico donde convergen la necrofilia, la venganza y la belleza más absoluta. Salome sigue siendo necesaria porque, al igual que en 1905, nos obliga a mirar aquello que preferiríamos ignorar, recordándonos que, a veces, la música más hermosa nace de los impulsos más aterradores.
Fechas: 25, 29 de abril; 3, 6 y 9 de mayo.
Lugar: Sala Principal, Palau de les Arts.
Elenco estelar: Vida Miknevičiūtė, Nicholas Brownlee, John Daszak y Michaela Schuster.
Dirección: James Gaffigan (Musical) / Damiano Michieletto (Escena).
















