VALÉNCIA. – La brecha entre la Conselleria de Educación de la Generalitat Valenciana y los representantes de los trabajadores de la enseñanza pública se ha ensanchado drásticamente. Lo que debía ser una jornada para desbloquear el conflicto educativo ha terminado en un enconado choque institucional que ya ha saltado de los despachos a las calles de Valencia. Tras el anuncio del departamento de dar por concluidas de forma unilateral las conversaciones, el conflicto ha escalado rápidamente con un encierro en las oficinas y disturbios en la vía pública.
La indignación de las comisiones negociadoras se ha contagiado de inmediato a los cientos de profesores concentrados a las puertas de la sede del gobierno valenciano. En un momento de máxima tensión, los docentes manifestantes han desbordado el cordón de seguridad e invadido la Avenida Pío XII con la intención de cortar el tráfico por completo.
La acción ha provocado la rápida intervención de las fuerzas de seguridad, generándose pequeños incidentes y momentos de empujones y forcejeos entre los manifestantes y la policía, que trataba de reabrir la circulación en esta arteria principal de la ciudad mientras el profesorado resistía con cánticos y consignas.
El pulso en los despachos: «No nos vamos sin la consellera»
Mientras en el exterior se vivían escenas de gran crispación, de puertas para dentro la situación no es menos grave. Los sindicatos mayoritarios —STEPV, CCOO y UGT— han adoptado una medida de presión extrema dentro de la propia sede administrativa.
Los representantes sindicales se niegan rotundamente a abandonar la sala de la reunión y han advertido que permanecerán allí atrincherados hasta que la propia consellera de Educación regrese en persona para responder si se vuelve a abrir la negociación sobre los salarios o no. Los portavoces afean a la máxima responsable del área que no dé la cara en un momento tan crítico y exigen su presencia inmediata para desbloquear un acuerdo real.
El detonante: el veto a las mejoras salariales
El punto de ruptura definitivo ha sido la negativa rotunda de la Conselleria a modificar o incluir el tema de las retribuciones salariales en el orden del día. Para la administración, las condiciones económicas actuales están cerradas y ajustadas a los límites presupuestarios. Sin embargo, para las organizaciones sindicales, la recuperación del poder adquisitivo del profesorado —fuertemente mermado por la inflación— y la equiparación salarial con otras comunidades autónomas son líneas rojas innegociables.
Un escenario de incertidumbre total
Con las calles de Valencia revueltas y los líderes sindicales plantados en los despachos a la espera de la consellera, el escenario en la educación pública valenciana es de máxima incertidumbre. El Consell se encuentra ahora ante una difícil disyuntiva: ceder a reabrir la mesa salarial o forzar un desalojo de la protesta que, previsiblemente, incendiaría aún más los ánimos de la comunidad educativa e intensificaría las jornadas de huelga.





