TORRENT, 27 DE FEBRERO DE 2026
En la carrera por la transición energética, no siempre gana el que más invierte, sino el que mejor gestiona. El Ayuntamiento de Torrent ha dado un golpe de autoridad en la gestión municipal al anunciar la finalización de su mayor proyecto de autoconsumo energético hasta la fecha. A través de la instalación de cuatro plantas fotovoltaicas en edificios estratégicos, la ciudad no solo busca reducir su huella de carbono, sino demostrar que la sostenibilidad puede ser, ante todo, un ejercicio de eficiencia económica.
El proyecto, que ya es una realidad tangible en las azoteas del Depósito del Vedat, el Edificio Metro y el CEIP La Encarnación, supone la generación de 538.930 kWh anuales de energía limpia. Esta cifra no es baladí: representa un pulmón energético que abastecerá de forma directa a las dependencias municipales y, por primera vez a gran escala, servirá de soporte para el alumbrado público de la ciudad.
Una inversión inteligente: la clave del «coste cero»
Lo que diferencia a esta iniciativa de otros proyectos de energías renovables es su arquitectura financiera. La inversión total, que asciende a 506.708 euros (sin IVA), ha sido ejecutada bajo una modificación del contrato de Gestión Integral de Servicios Energéticos de la Iluminación Exterior.
En términos sencillos: el Ayuntamiento no ha tenido que realizar un desembolso adicional de sus fondos propios. La empresa adjudicataria del servicio ha asumido la inversión, la cual se amortizará en un plazo de siete años —el tiempo restante de vigencia del contrato— utilizando los propios ahorros que generen las placas. «Es un modelo de gestión donde el ahorro paga la inversión», explican los técnicos municipales. El consistorio seguirá pagando la energía al precio estipulado en el Acuerdo Marco de la Diputación de Valencia, pero esos ingresos se destinan ahora a pagar una infraestructura que, a largo plazo, quedará en propiedad del municipio sin haber costado un solo euro extra al contribuyente.
Radiografía del despliegue solar
El proyecto se divide en tres nodos principales que suman una potencia total de 353,5 kWp:
-
El Depósito de la Avenida al Vedat: Es, quizás, la pieza más innovadora del sistema. Con 123,5 kWp de potencia, cuenta con un sistema de almacenamiento mediante baterías de 200 kWh. Esto permite que la energía captada durante las horas de sol no se pierda, sino que se almacene para alimentar los cuadros de alumbrado público durante la noche.
-
Edificio Metro: Este centro neurálgico de la ciudad cuenta ahora con dos instalaciones que suman 130 kWp. Aquí, el enfoque es el autoconsumo directo: el 100% de la producción se consume en el momento para reducir drásticamente la factura eléctrica del edificio.
-
CEE La Encarnación: Con una planta de 100 kWp, el centro de educación especial no solo se beneficia del ahorro, sino que se convierte en un símbolo pedagógico. «Convertimos el centro en un espacio educativo alineado con la transición energética», destacan desde el área de Educación.
Resiliencia y sostenibilidad: el impacto real
Más allá de los números y los kilovatios, el proyecto tiene una lectura ambiental profunda. La reducción de la dependencia de la red eléctrica convencional disminuye directamente las emisiones de . En un contexto de crisis climática y volatilidad de los precios de la energía, Torrent ha optado por la resiliencia.
El almacenamiento en baterías en el Depósito del Vedat marca un antes y un después. Históricamente, el alumbrado público ha sido uno de los mayores gastos para los ayuntamientos debido a su uso nocturno, justo cuando las placas solares no producen. Al integrar baterías, Torrent rompe esa limitación, permitiendo que el sol de mediodía ilumine las calles a medianoche.
Liderazgo político y visión de futuro
La alcaldesa de Torrent, Amparo Folgado, ha sido tajante al definir el proyecto como un «paso decisivo». Según la primera edil, esta actuación demuestra que «es posible avanzar en la eficiencia energética con rigor técnico y responsabilidad en la gestión de los recursos públicos». Para Folgado, el objetivo es situar a Torrent en la vanguardia de la gestión municipal, transformando infraestructuras pasivas en activos generadores de valor.
Por su parte, el concejal de Urbanismo y Medio Ambiente, José Gozalvo, ha subrayado el valor técnico de la modificación contractual: «Las cuatro plantas quedarán amortizadas dentro del plazo del contrato, garantizando ahorro y sostenibilidad incluso antes de que este finalice».
Un camino que ya estaba trazado
Este gran proyecto no nace en el vacío. Se suma a iniciativas previas como las instalaciones fotovoltaicas en la piscina de La Cochera y en el CEIP Juan XXIII. Torrent parece haber encontrado la fórmula para escalar sus ambiciones verdes: combinar la colaboración público-privada con una planificación técnica que aprovecha cada metro cuadrado de tejado municipal.
Con esta puesta en marcha, la ciudad no solo reduce su factura, sino que envía un mensaje claro al resto de municipios de la Comunidad Valenciana: la transición energética no es un lujo, sino una oportunidad de optimización económica si se cuenta con la estrategia adecuada.
El proyecto en cifras
-
Inversión: 506.708 € (Financiados por ahorro).
-
Potencia total: 353,5 kWp.
-
Producción anual: 538.930 kWh.
-
Ahorro en emisiones: Equivalente al consumo de cientos de hogares.
-
Plazo de amortización: 7 años.


















