Valencia Basket ya es historia del baloncesto europeo.
El conjunto taronja logró una de las mayores gestas jamás vistas en la Euroliga tras derrotar al Panathinaikos por 81-64 en un Roig Arena completamente entregado y clasificarse, por primera vez, para una Final Four de la máxima competición continental.
La noche quedará grabada para siempre en la memoria del valencianismo. No solo por el pase histórico, sino por cómo llegó: remontando una eliminatoria que comenzó con un durísimo 0-2 en casa ante uno de los gigantes del baloncesto europeo. Solo otro equipo había logrado una remontada similar en unos playoffs de Euroliga al mejor de cinco: el Real Madrid. Ahora ambos se verán las caras en semifinales en Atenas.
Un Roig Arena histórico y un ambiente brutal
El Roig Arena vivió una de las noches más impresionantes de su corta historia. El pabellón registró un lleno absoluto con 15.600 espectadores, récord de asistencia, empujando al equipo desde el salto inicial hasta el último segundo.
El ambiente fue asfixiante para un Panathinaikos construido para ganar la Euroliga y jugar precisamente la Final Four en su propia casa, el OAKA de Atenas. Pero Valencia Basket jugó con una mezcla perfecta de intensidad, defensa y personalidad.
Desde el inicio se vio a un equipo convencido. Brancou Badio abrió el marcador con un triple y el conjunto de Pedro Martínez comenzó a marcar territorio en defensa. El partido arrancó tenso, trabado y cargado de nervios, pero Valencia fue creciendo poco a poco hasta desconectar completamente el ataque griego durante muchos minutos.
Defensa, carácter y un equipo coral
La gran diferencia de la serie estuvo en el juego colectivo taronja. Mientras Panathinaikos dependía de individualidades, Valencia Basket funcionó como un bloque.
Kam Taylor secó durante muchos momentos a Kendrick Nunn, uno de los jugadores más peligrosos de Europa. Jean Montero volvió a liderar con personalidad pese a no necesitar una gran anotación para dominar el ritmo del partido. Brancou Badio apareció constantemente en los momentos calientes y jugadores como De Larrea, Reuvers, Key o Pradilla dieron energía decisiva.
Al descanso, Valencia ya mandaba con autoridad (35-23), gracias a una defensa espectacular y al caos ofensivo provocado en el conjunto griego.
Panathinaikos reaccionó… pero Valencia resistió
El Panathinaikos no se rindió. En el tercer cuarto encontró una lluvia de triples que llegó a poner nervioso al Roig Arena. Hayes-Davis, Grant, Osman y Nunn comenzaron a recortar diferencias hasta dejar el partido completamente abierto antes del último cuarto.
Pero cuando más sufría Valencia Basket apareció el carácter competitivo del equipo de Pedro Martínez.
Dos triples consecutivos en el arranque del último periodo volvieron a disparar la ventaja taronja y el pabellón explotó definitivamente. La defensa volvió a elevarse, las recuperaciones comenzaron a llegar y Panathinaikos acabó completamente superado física y mentalmente.
El tramo final fue una auténtica fiesta.
Pedro Martínez y la obra de un equipo histórico
Tras el partido, Pedro Martínez resumió perfectamente lo conseguido:
“Estamos en la Final Four, es impresionante. Es un gran éxito para el club y para toda la gente que ha trabajado para esto”.
El técnico valenciano ha construido un equipo reconocible, competitivo y tremendamente solidario, capaz de desafiar a plantillas con mucho más presupuesto y experiencia europea.
Lo ocurrido esta serie ya forma parte de la historia del deporte valenciano.
Atenas espera al Valencia Basket
La Final Four se disputará del 22 al 24 de mayo en Atenas. Valencia Basket se enfrentará al Real Madrid en semifinales, mientras que Olympiacos y Fenerbahçe jugarán la otra eliminatoria.
Pase lo que pase ya, el Valencia Basket ha dado un salto gigantesco.
Porque ya no es solo un club competitivo.
Ahora también es uno de los grandes nombres del baloncesto europeo.
















