VALENCIA. – Las calles del centro histórico de Valencia vuelven a engalanarse estos días para celebrar la Festa Grossa, una de las tradiciones más arraigadas, complejas y fascinantes de la capital del Turia. Sin embargo, este año la festividad arranca rodeada de una singular controversia que ha despertado el interés de historiadores y ciudadanos: ¿cuántos años cumple realmente el Corpus de Valencia?
Mientras algunas instituciones y crónicas conmemoran este año el 700 aniversario de la festividad, diversos documentos históricos y colectivos fijan la edad de la procesión en 671 años de historia viva. Detrás de este baile de cifras no hay un error de cálculo, sino un apasionante debate sobre qué hito debe marcar el nacimiento oficial de la fiesta: su primera aparición en los registros burocráticos o la primera vez que el pueblo valenciano tomó las calles de forma masiva.
El origen del desfase: Papel oficial frente a procesión callejera
Para comprender la discrepancia cronológica es necesario sumergirse en los archivos medievales de la ciudad. La tesis que defiende que el Corpus Christi valenciano cumple 700 años se ampara en la primera aparición documentada de la fiesta en el año 1326, registrada en un libro del Consell de la Ciutat.
En este valioso volumen, custodiado en el Archivo Municipal, los jurados de Valencia propugnaban el calendario festivo oficial e incluyeron, por primera vez, el Corpus. El decreto de 1326 establecía restricciones estrictas, prohibiendo trabajar, abrir comercios o talleres, a excepción de los artículos de primera necesidad. Como apunta el catedrático de Historia Medieval de la Universitat de Valéncia, Rafael Narbona, en aquellos primeros compases la celebración distaba mucho de lo que hoy conocemos: se limitaba a oficios religiosos intramuros y a pequeñas comitivas en el interior y exterior de la Catedral.
Por el contrario, la cifra de los 671 años toma como punto de partida el año 1355, fecha en la que se organizó la primera procesión general por las calles de Valencia. El gran artífice de este hito fue el obispo Hugo de Fenollet, quien, en estrecha colaboración con los jurados municipales, decidió dar un salto cualitativo y sacar la Eucaristía de los templos para inundar el espacio público. Aquel 4 de junio de 1355 nació el gran teatro urbano que unió el poder civil y el religioso, consolidando a Valencia como un núcleo de primer orden en la Corona de Aragón.
Las dos fechas clave del Corpus:
1326 (700 años): Primera constancia institucional y legal de la fiesta en el libro del Consell de la Ciutat.
1355 (671 años): Primera procesión general y solemne por el trazado urbano de la ciudad.
Peste, deudas y parálisis: Los años oscuros de la fiesta
La consolidación de la Festa Grossa no fue un camino sencillo. Apenas un año después de la histórica procesión de 1355, el obispo Hugo de Fenollet falleció víctima colateral de una época marcada por la devastación de la peste negra. Su muerte prematura abrió un periodo de profunda inestabilidad que provocó la interrupción de los festejos generales durante más de una década.
La hacienda del Consell se encontraba exhausta y la ciudad no disponía de los fondos necesarios para costear un evento de tal pompa. Como alternativa, el ayuntamiento propuso que la fiesta fuera organizada de manera rotativa por una parroquia diferente cada año, lo que diluyó su carácter monumental y unitario. Hubo que esperar a 1372 para que el nuevo obispo, el cardenal Jaime de Aragón, recuperara la procesión solemne anual, asumiendo el municipio los costes económicos de forma definitiva.
Las Rocas: Un museo viviente en la ‘Lista Roja’ de peligro extremo
Más allá de las efemérides, el Corpus valenciano destaca por su descomunal patrimonio mueble, encabezado por las Rocas. Estos monumentales carros triunfales de madera —cuyo inventario actual cuenta con once estructuras construidas entre el siglo XVI y el XXI— nacieron originalmente como escenarios rodantes donde se representaban los misteris, breves piezas teatrales catequéticas.
Sin embargo, la realidad actual de estas joyas artísticas contrasta con la propaganda institucional. El Círculo por la Defensa del Patrimonio ha dado la voz de alarma tras incluir las Rocas en la Lista Roja del Patrimonio de la asociación Hispania Nostra. Un demoledor informe técnico elaborado por la Dra. María Gómez Rodrigo, especialista de la Universitat de Valéncia, revela deficiencias severas en 9 de los 11 carros triunfales:
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Daños estructurales graves: Presencia de grietas profundas en los soportes de madera y en los anclajes internos que sustentan los grupos escultóricos.
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Plagas de xilófagos: Se ha denunciado desidia en el mantenimiento de la Casa de las Rocas (edificio del siglo XV), constatando incluso que los sistemas de control de termitas y carcoma se encontraban desconectados.
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Pérdida de policromía: Degradación avanzada de las capas pictóricas y desprendimientos continuos de piezas decorativas y yesos.
Las críticas apuntan a que los «planes de choque» municipales se limitan a parches de urgencia en los ejes de las ruedas para garantizar que las rocas puedan rodar físicamente el domingo, descuidando la restauración científica a largo plazo de este Bien de Interés Cultural (BIC).
La estructura actual: Del folclore del Convite a la solemnidad de la tarde
A pesar de los desafíos patrimoniales, la estructura de la fiesta moderna se mantiene como un engranaje perfecto dividido en dos grandes bloques dominicales:
La Cabalgata del Convite (Mañana)
Creada en 1615 para invitar a la ciudadanía a los actos litúrgicos, es una explosión de color y danzas tradicionales al son del tabal i la dolçaina. Destaca la danza de La Moma, donde una figura blanca que representa la Virtud lucha contra los siete pecados capitales (los Momos). La mañana culmina con la divertida Poalà en la calle Avellanas, donde los vecinos arrojan cubos de agua desde los balcones a la comitiva.
La Procesión General (Tarde)
A las siete de la tarde, la ciudad se sumerge en el silencio y la solemnidad. Cientos de personajes bíblicos (Adán y Eva, los Profetas, los Apóstoles) desfilan ante los ojos del público. El momento cumbre lo protagonizan Els Cirialots —24 ancianos con túnicas blancas y grandes cirios— que preceden a la imponente Custodia de la Catedral, considerada una de las más grandes del mundo. A su paso, una incesante lluvia de pétalos de rosa cubre el suelo de la ciudad.
¿Por qué la ‘Festa Grossa’?
El término valenciano Festa Grossa (Fiesta Grande) se consolidó en una época en la que las Fallas eran solo una manifestación vecinal menor. El Corpus era la fiesta oficial del Reino y del Municipio por tres razones esenciales: su magnitud institucional (con presupuestos astronómicos), la inclusión social absoluta (donde todos los estamentos y gremios tenían la obligación de participar) y su despliegue patrimonial, que convertía a Valencia en el epicentro cultural y espiritual de su tiempo.
A las puertas de una nueva celebración, ya sean 700 o 671 los años que se conmemoren, el Corpus Christi de Valencia demuestra que sigue siendo una tradición viva que late con fuerza en el corazón de la ciudad, uniendo su pasado medieval con los desafíos del presente.
Si bien la primera constancia de celebración del Corpus es de hace 700 años, (una celebración que sería claustral). La primera Procesión General como Ciudad y Festa Grossa celebra 671 años















