La Comunitat Valenciana continúa lejos de contar con una red consolidada de refugios climáticos frente a las olas de calor. Un informe de Greenpeace sitúa a Valencia como la única capital de la comunidad con estos espacios, aunque advierte de que presentan importantes limitaciones de horario y accesibilidad.
Las olas de calor ya forman parte del verano en la Comunitat Valenciana y cada año llegan antes, duran más y registran temperaturas más extremas. Sin embargo, la adaptación de las ciudades a esta nueva realidad avanza a un ritmo mucho más lento.
El último informe de Greenpeace, publicado esta semana, concluye que Valencia es la única capital valenciana que dispone de una red de refugios climáticos, mientras Alicante y Castellón todavía carecen de este tipo de espacios destinados a proteger a la población durante los episodios de calor extremo.
Valencia cuenta con 39 refugios, pero Greenpeace ve margen de mejora
Actualmente, la ciudad de Valencia dispone de 39 refugios climáticos, todos ellos ubicados en espacios interiores como bibliotecas, oficinas municipales o centros públicos climatizados.
No obstante, la organización ecologista considera que la red resulta insuficiente para responder a episodios de temperaturas extremas como los que está viviendo España este verano.
Entre las principales críticas figura que todos los refugios permanecen abiertos únicamente durante el horario habitual de los edificios donde se encuentran, lo que limita su utilidad precisamente en los momentos de mayor necesidad, como las tardes, las noches o los fines de semana.
La red autonómica apenas llega a seis municipios
Además de la iniciativa impulsada por el Ayuntamiento de Valencia, la Generalitat ha comenzado a desarrollar una red autonómica de refugios climáticos.
Sin embargo, según Greenpeace, por el momento solo participan seis municipios que no son capitales de provincia: Alfarrasí, Castellón de Rugat, Cortes de Arenoso, Guardamar de la Safor, Potries y Traiguera.
La organización considera que el despliegue sigue siendo muy limitado para una comunidad donde los episodios de calor extremo son cada vez más frecuentes y prolongados.
España sigue lejos de disponer de una red suficiente
La situación de la Comunitat Valenciana refleja un problema que afecta a buena parte del país.
El informe señala que solo 19 de las 52 capitales de provincia españolas cuentan actualmente con refugios climáticos, apenas tres más que el año pasado. Esto significa que cerca del 70% de las capitales siguen sin ofrecer este servicio de protección frente al calor.
Greenpeace también alerta de que muchas de las ciudades que sí disponen de refugios presentan importantes carencias relacionadas con los horarios, la gratuidad, la accesibilidad o la propia adecuación de los espacios.
Más de mil muertes por calor en junio
La publicación del informe coincide con un verano especialmente duro.
Según los datos recopilados por Greenpeace a partir del sistema de monitorización de la mortalidad, el pasado mes de junio se superaron las mil muertes atribuibles a las altas temperaturas en España, más de 200 de ellas durante la primera ola de calor del verano. La organización considera que estos datos evidencian que el calor extremo ya constituye un problema de salud pública.
Los expertos reclaman ciudades más preparadas
Además de ampliar la red de refugios climáticos, Greenpeace defiende que las administraciones deben impulsar medidas más ambiciosas para adaptar las ciudades al cambio climático.
Entre ellas plantea incrementar las zonas verdes, plantar más árboles, crear espacios de sombra, reducir el efecto isla de calor del asfalto y garantizar que los refugios climáticos sean gratuitos, fácilmente identificables y permanezcan abiertos durante las horas de mayor riesgo.
Con una nueva ola de calor afectando a la Comunitat Valenciana y temperaturas que volverán a rozar los 40 grados en muchas comarcas durante los próximos días, el debate sobre la adaptación de las ciudades al calor extremo vuelve a situarse en el centro de la actualidad y previsiblemente seguirá ganando protagonismo durante este verano.
















