VALENCIA. – El Ateneo Mercantil de Valencia se vistió de gala la tarde de este jueves para albergar la XIII edición de los Premios Casal Bernat i Baldoví. El evento, que ya se ha consolidado como una de las citas imprescindibles del calendario de la cultura festiva valenciana, reunió a destacadas personalidades del colectivo fallero para reconocer y poner en valor los pilares fundamentales de la fiesta: la creatividad, la sátira llibresca y la defensa de la esencia tradicional de las Fallas.
El acto contó con una representación institucional al más alto nivel festivo. Las Falleras Mayores de Valencia, Marta Mercader y Carmen Prades, asistieron al evento para acompañar a los galardonados y escenificar el respaldo del mundo de la fiesta a una asociación que vela por la pureza y la calidad literaria y crítica de los monumentos.
Reconocimiento al ingenio y la tradición
Durante la ceremonia se hicieron entrega de los tradicionales galardones que distinguen los mejores llibrets de falla, las explicaciones de los monumentos más ingeniosas y aquellas iniciativas que destacan por el uso correcto y brillante de la lengua valenciana, siguiendo el espíritu del insigne escritor que da nombre a la asociación.
«Estos premios no solo reconocen el trabajo de un año, sino que blindan el ADN de nuestra fiesta: la crítica mordaz y el ingenio que nos define como pueblo», apuntaron desde la directiva del Casal Bernat i Baldoví durante el discurso de apertura.
Un respaldo unánime del mundo fallero
La presencia de Marta Mercader y Carmen Prades, Falleras Mayores de Valencia, junto a sus respectivas Cortes de Honor, subrayó la importancia de unos premios que reivindican el papel de los poetas falleros y los guionistas, piezas clave —y a veces invisibles— del engranaje festivo. Ambas felicitaron personalmente a los premiados y agradecieron a todas las comisiones participantes su dedicación por mantener viva una de las tradiciones más representativas y genuinas de las Fallas.
El Ateneo Mercantil, con un aforo completo, volvió a vibrar con el aplauso a los artistas, escritores y falleros que, año tras año, demuestran que las Fallas son mucho más que fuego y pólvora: son literatura, arte y una inagotable crónica social.
















