VALENCIA – El corazón de Valencia ha vuelto a latir al ritmo de otros tiempos. La 55ª edición de la Ronda Fallera de Coches del Antigor se consolidó este fin de semana como una de las citas más elegantes e imprescindibles del calendario festivo, logrando reunir a miles de ciudadanos en un viaje visual hacia el pasado de la ciudad.
Solemnidad y presencia real
La jornada cobró un brillo especial gracias a la participación de las máximas representantes de la fiesta. Marta Mercader y Carmen Prades, Falleras Mayores de Valencia, acompañadas por sus respectivas Cortes de Honor, presidieron el acto aportando la solemnidad y belleza que caracteriza a la mujer valenciana. Su presencia en la Plaza del Ayuntamiento no solo engalanó la salida, sino que reafirmó el vínculo inquebrantable entre la historia del motor y la indumentaria tradicional.
Un museo itinerante en la Plaza del Ayuntamiento
Desde el punto de partida, el rugir de los motores antiguos transformó la emblemática plaza en un museo al aire libre. Los vehículos clásicos, conservados con una precisión casi museística, desfilaron junto a participantes vestidos con rigor histórico, creando una estampa única donde la ingeniería del siglo pasado y la seda de los trajes regionales se fundieron en perfecta armonía.
«Esta ronda no es solo un desfile de coches, es un homenaje vivo a nuestra identidad y a la conservación de nuestro patrimonio», señalaban desde la organización durante el inicio de la marcha.
La elegancia de las carrocerías, el brillo de los metales y el ambiente festivo han vuelto a demostrar que la Ronda del Antigor es mucho más que un evento automovilístico; es un pilar cultural que, tras 55 años, sigue acelerando el pulso de las Fallas con la misma fuerza que el primer día.





















