VALENCIA – «Conciliar hoy es un lujo al alcance de muy pocos». Con esta contundente premisa, la asociación Family Up transformó este 23 de marzo el emblemático Mercado de Colón en un hogar improvisado para lanzar un grito de auxilio en nombre de miles de familias valencianas. En el marco del Día de la Conciliación y la Corresponsabilidad, el espacio «Family Home» —un salón de casa recreado en pleno corazón de la ciudad— sirvió de escenario para un debate urgente entre la clase política, el tejido empresarial y la sociedad civil.
Un salón para el debate institucional
La jornada no fue solo un acto simbólico. Por el sofá de este «hogar» pasaron figuras clave de la administración pública, evidenciando que la conciliación ha escalado puestos en la agenda política. Representantes de la Generalitat Valenciana, como Asunción Quinzá y Davinia Bono, compartieron espacio con responsables del Ayuntamiento de Valencia, entre ellos Paula Llobet y Juan Giner.
La pluralidad del encuentro se reflejó en la participación de diputados de distintos signos políticos, como Francesc Roig (Compromís) y Silvia Gómez (PSPV), subrayando que, aunque las soluciones varíen según el color del partido, el diagnóstico es unánime: el sistema actual está tensionado.
El impacto en la salud mental y la empresa
Uno de los puntos más críticos de la jornada fue el análisis de las consecuencias invisibles de la falta de tiempo. Mar García, psicóloga en Quirón, puso el foco en el deterioro de la salud mental de los progenitores y cuidadores, advirtiendo que la presión por «llegar a todo» está pasando factura al bienestar emocional de los hogares.
Desde la barrera económica, Vicente Lafuente, presidente de la Confederación Empresarial Valenciana (CEV), y Rafa Giménez, de IMED Colón, aportaron la visión de un sector privado que empieza a entender la conciliación no como un gasto, sino como una inversión en retención de talento y productividad. Sin embargo, la brecha entre la teoría y la práctica diaria en las oficinas y fábricas sigue siendo el principal escollo para un cambio real.
Un manifiesto por el futuro
El clímax del evento llegó con la lectura del manifiesto por parte de Alicia Grau, presidenta de Family Up. Grau fue tajante al señalar que la conciliación ha dejado de ser un reto individual para convertirse en una prioridad colectiva.
“Cuando la conciliación falla, falla el bienestar y el futuro de las familias”.
La intervención de Eliseta, una mujer de más de 100 años, ofreció el contrapunto emocional y necesario. Su perspectiva intergeneracional recordó a los asistentes que, aunque las leyes han avanzado, la estructura de los cuidados sigue recayendo en hombros frágiles, y que la evolución de la vida familiar requiere ahora un salto cualitativo hacia la corresponsabilidad real.
El camino hacia el cambio estructural
La iniciativa, respaldada por el patrocinio de Invext (de la familia Royo), concluyó con un llamamiento a la acción coordinada. Family Up advierte que no estamos ante una simple cuestión de «horarios flexibles», sino ante un problema estructural que condiciona incluso el deseo de formar una familia en las nuevas generaciones.
Para que la conciliación deje de ser ese «lujo» mencionado en el Mercado de Colón, administraciones, empresas y ciudadanía deben, según la asociación, dar un paso al frente de manera organizada. El salón de la «Family Home» se ha recogido, pero el debate sobre cómo queremos vivir y cuidar en el siglo XXI queda, más que nunca, abierto.
















