VALENCIA – La Plaza de la Reina, corazón neurálgico y turístico de Valencia, vuelve a ser escenario de maquinaria y vallas de obra. El Ayuntamiento de Valencia ha iniciado este martes una intervención de urgencia en el segundo sótano del parking subterráneo para tratar de atajar, de manera definitiva, los problemas crónicos detectados en el pavimento. Esta actuación, que reducirá la capacidad del aparcamiento durante al menos dos semanas, ha reabierto el debate sobre la calidad de una infraestructura que, teóricamente, debería ser nueva.
Un parking «nuevo» que no deja de dar problemas
Para comprender la gravedad de la situación actual, es necesario recordar la naturaleza de la reforma integral finalizada en 2022. Aunque popularmente se habló de una «rehabilitación», la realidad técnica fue mucho más drástica: a excepción de los muros pantalla —las paredes perimetrales que contienen el empuje de la tierra—, todo el parking fue demolido y reconstruido.
Durante meses, el centro de Valencia fue un inmenso cráter donde se levantaron de nuevo pilares, forjados intermedios y el forjado superior que sostiene el peso de la plaza. Se invirtieron más de 12 millones de euros con la promesa de entregar una infraestructura de vanguardia diseñada para durar décadas. Sin embargo, la aparición de baches, grietas y levantamientos en el pavimento de la planta más profunda (el segundo sótano) apenas cuatro años después de su estreno, ha encendido las alarmas técnicas.
Los problemas detectados: ¿Error de diseño o de ejecución?

Los trabajos que han comenzado esta semana no son los primeros que se realizan desde la inauguración. Según fuentes municipales, el parking ha entrado en un bucle de reparaciones menores que no han surtido efecto. Los problemas principales detectados por los servicios técnicos se centran en tres ejes:
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Degradación prematura de la solera: El revestimiento del suelo en el segundo sótano presenta un desgaste incompatible con el tiempo de vida de la obra. Se han observado desprendimientos de la capa de rodadura que dificultan el tránsito y el mantenimiento.
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Fracaso de soluciones previas: La noticia de esta semana confirma que los sistemas empleados anteriormente no han funcionado. Esto sugiere que existe una incompatibilidad química o mecánica entre el soporte de hormigón (construido nuevo en la reforma) y los materiales de acabado elegidos.
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Humedad y presión freática: Al encontrarse en el nivel más bajo, la solera del segundo sótano está sujeta a mayores tensiones térmicas y de humedad. Cualquier microfisura en una estructura que fue reconstruida casi en su totalidad pone en duda la estanqueidad global del proyecto.
Una «prueba de fuego» en el sótano 2
La estrategia actual del consistorio no es una reparación total inmediata, sino un ejercicio de cautela técnica. La actuación consiste en aplicar un nuevo sistema de reparación en un área acotada del segundo sótano. Este espacio servirá como «zona de prueba» o laboratorio real.
Una vez finalizada la aplicación del nuevo revestimiento —proceso que durará unas dos semanas—, los resultados no se darán por buenos de inmediato. Los técnicos evaluarán el comportamiento del material durante varios meses para comprobar si resiste el giro de los neumáticos, la abrasión y las condiciones de humedad del subsuelo. Solo si esta prueba resulta exitosa, se procederá a ejecutar la reparación en el resto de la superficie del parking.
Afecciones al tráfico y al estacionamiento
La ejecución de estas obras se ha programado estratégicamente durante el periodo no lectivo, buscando minimizar el impacto en la movilidad del centro histórico. No obstante, la reducción de plazas de estacionamiento será «considerable» durante los primeros días, especialmente en la planta -2.
El Ayuntamiento ha informado de que la oferta de plazas se irá recuperando de forma progresiva a medida que el material cure y se puedan reabrir pasillos. Sin embargo, para los usuarios habituales y comerciantes de la zona, esta nueva obra es un recordatorio de la fragilidad de una reforma que se vendió como definitiva.
La sombra de las garantías
La gran incógnita que planea sobre la Plaza de la Reina es la responsabilidad económica. Si el parking fue reconstruido casi íntegramente (pilares, forjados y suelos), resulta difícil de justificar que el pavimento del sótano más profundo presente fallos estructurales de adherencia en tan poco tiempo.
La auditoría de estos fallos determinará si el problema reside en una mala ejecución por parte de la constructora o en una elección de materiales inadecuada en el proyecto original. Mientras tanto, la Plaza de la Reina, el emblema de la Valencia peatonal, sigue demostrando que sus cimientos —esos que se hicieron nuevos sobre los viejos muros pantalla— son mucho más inestables de lo que se proyectó en el papel.
¿Resultará definitivo este nuevo «experimento» técnico en el pavimento o estamos ante el inicio de una serie de reformas interminables en el parking más caro de la ciudad? Solo el paso de los meses y el rodar de los vehículos sobre la zona de prueba darán la respuesta.
















