ALAQUÀS | En una sucesión de hechos difícil de prever, la calle San Pascual de Alaquàs se convirtió este sábado por la noche en el escenario de una operación de rescate de alto riesgo. Alrededor de las 20:26 horas, un vehículo patrulla de la Policía Nacional, por causas que todavía se están investigando, impactó violentamente contra la fachada de una casa de pueblo, concretamente contra la puerta del garaje situado en la planta baja. El impacto no solo causó daños estructurales, sino que desencadenó un incendio inmediato que amenazó la vida de la residente del inmueble.
Un rescate contra el reloj
Mientras las llamas consumían la parte delantera del coche policial y se propagaban rápidamente por el interior del garaje, el humo negro y denso comenzó a subir hacia las plantas superiores. En el interior de la vivienda se encontraba una mujer de avanzada edad y con movilidad reducida, un factor que complicó exponencialmente la situación.
Al llegar las cuatro dotaciones del Consorcio Provincial de Bomberos de la Diputació de Valéncia de los parques de Torrent y Paterna, la prioridad absoluta fue la salvaguarda de la víctima. Según fuentes del dispositivo, la mujer se encontraba confinada en la primera planta, ya rodeada por el humo que se había filtrado a través de las escaleras y los conductos de ventilación. Ante la imposibilidad de una evacuación rápida por la puerta principal debido al fuego, los bomberos tuvieron que dotar a la mujer de una máscara de rescate conectada a un equipo de respiración autónoma para proteger sus pulmones.
La estrategia de evacuación consistió en trasladar a la mujer hacia la terraza superior del edificio, buscando una zona de aire limpio mientras se aseguraba la escalera. Finalmente, una vez controlado el foco del incendio, los efectivos pudieron bajarla a la calle, donde fue atendida por los servicios sanitarios desplazados. A pesar de la espectacularidad del incidente y el peligro de asfixia, la mujer resultó físicamente ilesa, aunque con un fuerte cuadro de ansiedad.
La peligrosidad de los vehículos híbridos
El incidente presentó un reto adicional para los bomberos: el vehículo policial era un modelo híbrido. Las baterías de esta clase de vehículos son extremadamente sensibles a los impactos y a la exposición térmica, presentando un riesgo elevado de «fuga térmica», un proceso donde el fuego se puede reactivar incluso horas después de haber sido extinguido.
Por este motivo, los bomberos no se limitaron a apagar las llamas, sino que realizaron una vigilancia intensiva durante la retirada del coche. El vehículo fue custodiado en todo momento durante su traslado al depósito para garantizar que no se produjera una reignición espontánea que pudiera causar un nuevo incendio en la grúa o en las instalaciones policiales.
Investigación abierta
En cuanto a los agentes que ocupaban el vehículo policial en el momento de la colisión, fuentes oficiales han confirmado que no sufrieron heridas de gravedad y pudieron salir del coche por sus propios medios antes de que el incendio se descontrolara.
Actualmente, la Policía Local de Alaquàs y la unidad de atestados de la Policía Nacional han abierto una investigación para determinar si el vehículo se encontraba en medio de un servicio de urgencia o si un fallo mecánico o un error humano fue la causa de la pérdida de control. Los vecinos de la calle San Pascual todavía se mostraban conmocionados esta mañana por el estruendo del impacto, en una noche que podría haber terminado en tragedia de no ser por la rápida y coordinada actuación de los bomberos.



















