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Sanidad abre el proceso para transformar por completo el antiguo edificio de 1975 y levantar un nuevo bloque anexo.
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Las obras, con un plazo de ejecución de 20 meses, ampliarán el espacio asistencial para dar servicio a más de 18.000 pacientes de la comarca.
VALÉNCIA. – La Conselleria de Sanidad ha dado el pistoletazo de salida a una de las reivindicaciones sanitarias más esperadas en la comarca de Utiel-Requena. La Generalitat Valenciana ha sacado oficialmente a licitación el proyecto de reforma integral y ampliación del Centro de Salud de Requena por un presupuesto base de 13.336.953 euros (IVA incluido).
Las empresas constructoras interesadas tienen las próximas semanas para presentar sus ofertas a un proyecto que cuenta con un plazo de ejecución estimado de 20 meses desde el inicio de las obras. El plan arquitectónico contempla tanto la rehabilitación profunda del inmueble actual —un edificio con más de medio siglo de historia que originalmente albergó el hospital general de la localidad— como la construcción de un nuevo edificio anexo totalmente independiente.
Con esta intervención, las instalaciones darán un salto de gigante, alcanzando una superficie total construida de 6.253 metros cuadrados dedicados a la atención primaria.
Financiación europea y construcción inteligente
La envergadura económica del proyecto ha sido posible gracias al respaldo de la Unión Europea, que asume el 95% del coste total de la inversión a través de fondos comunitarios destinados a la resiliencia y modernización de infraestructuras públicas.
Fuentes de la Conselleria de Sanidad destacan que la licitación exige un alto componente tecnológico y de sostenibilidad. Las obras se coordinarán mediante metodología BIM (modelado digital en 3D para evitar errores de cálculo en tiempo real) y obligarán a la constructora adjudicataria a utilizar materiales con etiquetado ecológico, implementar sistemas avanzados de monitorización de eficiencia energética y habilitar cámaras web para el seguimiento de la obra en remoto.
Adiós al hacinamiento: más consultas y un edificio anexo
El principal problema del centro actual es la flagrante falta de espacio, una situación que a día de hoy obliga a varios facultativos a doblar turnos o compartir despachos para pasar consulta. La remodelación solucionará esta saturación reorganizando por completo los flujos asistenciales de sus más de 18.000 usuarios.
El nuevo bloque independiente se convertirá en un área multifuncional orientada a la prevención. En su interior albergará los espacios destinados a vacunaciones masivas, terapias de grupo, consultas polivalentes y las dependencias de Medicina del Trabajo y Prevención de Riesgos Laborales.
Por su parte, el edificio principal sufrirá una metamorfosis por plantas:
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Medicina de Familia potenciada: La primera planta se reservará íntegramente para la atención de adultos, pasando de las 13 consultas actuales a 19 consultas médicas y de enfermería. Además, incorporará gabinetes de última tecnología para Odontología, Espirometrías, Ecografías, Retinografías y Teledermatología.
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Urgencias con doble circuito: En la planta baja se ubicará el Servicio de Urgencias, que crecerá de 3 a 5 salas de tratamiento. Lo más relevante será su diseño con «doble circuito»: los pacientes de urgencias contarán con un acceso exterior independiente, garantizando que sus flujos no se crucen en ningún momento con las citas programadas de Pediatría o Salud Mental, ubicadas en la misma planta.
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Logística y soporte: El sótano funcionará como base operativa para las ambulancias del SAMU y del Soporte Vital Básico (SVB), además de acoger la Unidad de Conductas Adictivas (UCA), la Inspección Médica y las zonas de descanso del personal de guardia.
El reto de encontrar profesionales
Aunque la renovación de las paredes es un paso crucial, el sindicato médico y la administración autonómica coinciden en que el ladrillo no es suficiente si no hay batas blancas dentro. Conscientes de la situación periférica de la comarca, Sanidad ha incluido de forma paralela al Departamento de Salud de Requena dentro del catálogo de «plazas de difícil cobertura».
Esta medida busca complementar la inversión arquitectónica ofreciendo incentivos económicos, mejoras de puntuación en bolsa y contratos estables de larga duración para asegurar que, una vez que el nuevo macrocentro de salud abra sus puertas en un plazo aproximado de dos años, cuente con la plantilla de facultativos y enfermeros al 100% de su capacidad.
















