MADRID. – En una jornada parlamentaria de máxima tensión, la portavoz de Junts per Catalunya en el Congreso, Míriam Nogueras, ha lanzado este miércoles el ataque más frontal de la legislatura contra el presidente del Gobierno. Con un tono implacable, Nogueras ha exigido abiertamente la dimisión de Pedro Sánchez, instándole a dejar paso a un liderazgo alternativo capaz de cumplir con los acuerdos pactados.
«Señor Sánchez, apártese y deje que este parlamento ponga a alguien que sí pueda cumplir», ha espetado la portavoz independentista desde la tribuna, evidenciando la extrema fragilidad de los apoyos que sostienen al Ejecutivo central.
El desgaste institucional alimenta los extremos
Durante su intervención, Nogueras ha vinculado de forma directa la gestión del Gobierno y los recientes escándalos políticos con el auge de las fuerzas de ultraderecha. A juicio de la líder de Junts, el Ejecutivo incurre en una peligrosa complacencia ética según el origen de las irregularidades.
«¿La corrupción de izquierdas es más aceptable que la corrupción de derechas? La corrupción, los incumplimientos con Catalunya y aferrarse al poder hacen grande a la extrema derecha», ha advertido con severidad.
Asimismo, la portavoz ha querido subrayar el carácter transitorio de su presencia en Madrid, recordando al bloque de la investidura que la estabilidad parlamentaria sigue dependiendo de sus votos: «Los siete diputados de Junts queremos volver a Catalunya con el trabajo acabado».
Moncloa fía el órdago al «ruido» de la negociación
Pese a la gravedad del ultimátum, la respuesta del jefe del Ejecutivo ha seguido la línea de la frialdad y el cálculo político. Según fuentes parlamentarias, Pedro Sánchez no se está tomando en serio la propuesta de relevo planteada por Junts. Desde el entorno del presidente se interpreta la maniobra más como un ejercicio de retórica dirigido al electorado catalán que como una amenaza real de ruptura inmediata o de moción de censura.
Desde los escaños del Gobierno se insiste en que mantendrán la agenda legislativa prevista, minimizando los avisos de la formación independentista como parte del «ruido habitual» de la negociación multipartidista. No obstante, el duro cruce de reproches constata que el bloque que sostiene la legislatura opera bajo unos niveles de desconfianza mutua cada vez más difíciles de sostener a medio plazo.
















