La portavoz parlamentaria, Águeda Micó, censura la estrategia de la Moncloa frente a lo que califica de lawfare y advierte de que la ciudadanía «no se conformará con un ‘Y tú, más'», aunque la coalición catalanista descarta activar cualquier mecanismo que ponga en riesgo la estabilidad del Ejecutivo central.
MADRID. — Compromís ha decidido desplegar una estrategia de equilibrismo político en el Congreso de los Diputados. Tras las últimas sacudidas judiciales que afectan al entorno del Ejecutivo, la formación catalanista ha optado por un doble juego: elevar la voz con reproches de baja intensidad para marcar perfil propio y apelar al histórico victimismo de la izquierda frente a los tribunales, pero garantizando, al mismo tiempo, una total fidelidad al Gobierno de coalición del que forma parte bajo el paraguas de Sumar.
La encargada de escenificar esta postura ha sido su portavoz en la Cámara Baja, Águeda Micó. En una dura pero controlada intervención parlamentaria, Micó rebajó el tono de la épica gubernamental contra la judicatura y exigió al PSOE que abandone el parapeto de la «persecución» para empezar a ofrecer explicaciones políticas contundentes.
«¿De verdad quiere explicarnos a nosotros lo que es la persecución judicial? No se puede esconder detrás del lawfare«, lanzó Micó directamente a las filas socialistas.
El espejo valenciano frente al «Y tú, más»
La diputada no dudó en tirar de manual e historia de partido para recordar que Compromís sufrió durante años lo que consideran una «cacería judicial y mediática» en la Comunidad Valenciana —en clara alusión a casos como el de la exvicepresidenta Mónica Oltra—. Sin embargo, Micó utilizó ese bagaje no para justificar al Ejecutivo actual, sino para exigirle un listón ético más alto.
«Soy valenciana y sé que el PP es el partido más corrupto de Europa, pero la ciudadanía no se conformará con un ‘Y tú, más'», sentenció, desmarcando a su formación de la estrategia de contraataque y fango que domina el debate entre las dos principales fuerzas estatales.
Equilibrios para salvar la legislatura
Pese a la contundencia de las palabras, en los pasillos del Congreso la realidad matemática y política se impone. Fuentes de la coalición admiten que estos reproches forman parte de la necesidad de Compromís de «no ser engullidos» por la narrativa del PSOE y mantener su ADN contestatario ante su electorado en la Comunidad Valenciana.
Sin embargo, la sangre no llegará al río. Desde la dirección del partido de izquierdas se descarta por completo cualquier asomo de rebelión de sus diputados que pueda comprometer las votaciones clave del bloque de la investidura. Compromís necesita la estabilidad del Gobierno central para impulsar su propia agenda —con la reforma del sistema de financiación autonómica a la cabeza— y entiende que debilitar al bloque en este momento solo allanaría el camino a una alternativa de derechas.
En definitiva, Compromís elige nadar entre dos aguas: una calculada distancia discursiva para salvar la coherencia de sus siglas, combinada con un apoyo cerrado en los despachos para asegurar la supervivencia de la legislatura.
Mientras, no han conseguido ni acabar con la infrafinanciación, ni el Derecho Civil Valenciano, ni muchas otras cosas, y se vió como el gobierno central ninguneó con su complicidad en la riada a los valencianos y sigue haciéndolo, con lo que su estrategia de vender que «defienden a los valencianos» se diluye cada vez más en un proyecto estatal que ni es nacionalista ni valenicanista y que nada han conseguido con su apoyo férreo a Sumar y a Pedro Sánchez.
















