VALENCIA. — El acueducto del canal Júcar-Turia que cruza sobre el barranco del Poyo ha recuperado su plena operatividad, según ha confirmado la Confederación Hidrográfica del Júcar (CHJ). Este hito marca un punto de inflexión decisivo en el desarrollo de las obras de emergencia iniciadas para subsanar los graves daños estructurales causados por la pasada DANA. La finalización de esta estructura clave devuelve la normalidad definitiva a uno de los puntos más vulnerables y estratégicos del sistema de distribución hídrica de la provincia.
Con la infraestructura del barranco del Poyo completamente restaurada y en funcionamiento, la CHJ concentra ahora sus esfuerzos en el último gran escollo de este plan de contingencia: el acueducto sobre el barranco de l’Horteta, ubicado en el término municipal de Torrent. Según los técnicos del organismo de cuenca, la puesta en servicio de este segundo tramo es inminente, lo que supondrá la conclusión integral de un proyecto macroeconómico y técnico presupuestado de forma global en cerca de 30 millones de euros.
Garantía de suministro para 2,3 millones de habitantes
El canal Júcar-Turia está catalogado formalmente como una infraestructura crítica del Estado. Su correcto funcionamiento es el que asegura el abastecimiento directo de agua potable a la ciudad de Valencia y a toda su área metropolitana, extendiendo su cobertura hasta las comarcas de la Ribera y el Camp de Morvedre, lo que representa una población beneficiaria de más de 2,3 millones de personas.
Además de su función vital para el consumo humano, el canal es el motor hídrico del sector agrícola de nuestra comunidad, al garantizar los caudales necesarios para el regadío de unas 25.000 hectáreas de cultivo. Estas tierras son gestionadas por una veintena de Comunidades de Regantes que agrupan a más de 35.000 usuarios y agricultores valencianos.
De la respuesta provisional a la resiliencia definitiva
La violencia del agua durante la riada destruyó los acueductos originales, obligando a una carrera contrarreloj por parte del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico (MITECO). En una primera fase de urgencia, la CHJ logró restablecer el flujo continuo de agua mediante un complejo sistema de bombeo y dos baipases provisionales alimentados por bombas hidráulicas y estructuras en celosía, evitando un desabastecimiento generalizado en los meses posteriores a la catástrofe.
La solución definitiva ejecutada en el barranco del Poyo —y la que está a punto de concluir en l’Horteta— sustituye la provisionalidad por un diseño de ingeniería enfocado en la resiliencia a largo plazo. Las nuevas canalizaciones e infraestructuras de paso se han diseñado con criterios hidráulicos reforzados y una mayor capacidad de desagüe en los cauces subyacentes, minimizando el riesgo de afección o colapso ante futuros episodios climáticos extremos de similar magnitud.
Último tramo en el barranco de l’Horteta
Las obras en el tramo de Torrent encaran su recta final. En este punto, los baipases subterráneos definitivos ya están operativos, y las labores actuales se centran en el acondicionamiento, perfilado de taludes, retirada total de las estructuras provisionales y la adecuación final del cauce del barranco.
Con la entrega definitiva de ambas obras, programada para completarse plenamente durante esta primera mitad del año, la Confederación Hidrográfica del Júcar da por cerrada la restauración del gran eje vertebrador del agua en la provincia, dotando a la red de transporte de una infraestructura mucho más segura, moderna y protegida ante las dinámicas del cambio climático.
















