El arrestado ha quedado en libertad con medidas cautelares tras prestar declaración. La justicia recurrirá a la cámara Gesell para proteger el testimonio de la menor y evitar su revictimización.
El caso, que está siendo instruido por el juzgado de Sueca, se centra en un delito de agresión sexual mediante «prevalimiento». Según las primeras investigaciones, el docente habría abusado de su posición de superioridad y de la confianza que la menor depositaba en él para cometer los hechos. Tras su detención, el hombre fue puesto a disposición judicial, donde la magistrada ha dictado diversas medidas cautelares para garantizar la seguridad de la niña.
Entre las medidas acordadas figuran una orden de alejamiento de 50 metros respecto a la víctima y la prohibición absoluta de mantener cualquier tipo de comunicación con ella mientras la investigación sigue su curso.
La cámara Gesell: una herramienta clave para la protección
El paso más relevante en esta fase de instrucción será la exploración de la pequeña mediante una cámara Gesell. Este procedimiento es fundamental en casos de violencia contra menores, ya que permite recoger su testimonio en un entorno seguro y adaptado, lejos de la presión de un juicio convencional.
La sala, dividida por un cristal de visión unilateral, permitirá que la jueza, el fiscal y los abogados escuchen y observen la declaración realizada ante un psicólogo especializado, sin que la niña perciba la presencia de los adultos en la sala contigua. Esta prueba «preconstituida» evitará que la menor tenga que repetir su relato en futuras fases del proceso, salvaguardando así su salud mental.
















