La actuación permitirá conectar definitivamente las aguas residuales del entorno con la depuradora de Cullera y dará respuesta a una reivindicación histórica de los vecinos
El Marenyet afronta uno de los proyectos de infraestructuras más importantes de los últimos años. La Generalitat prevé iniciar entre octubre y noviembre las obras de mejora del sistema de saneamiento y depuración de esta zona de Cullera, una actuación valorada en 2,5 millones de euros que permitirá integrar definitivamente las aguas residuales del enclave en la red general de depuración del municipio.
La intervención, impulsada a través de la Entidad Pública de Saneamiento de Aguas Residuales de la Comunitat Valenciana (EPSAR), supone uno de los proyectos más esperados por los residentes del Marenyet y pretende mejorar tanto la calidad del servicio como la protección ambiental del entorno del río Júcar y del litoral cullerense.


Las obras comenzarán entre octubre y noviembre
Según las previsiones actuales, los trabajos arrancarán durante el último trimestre de 2026 y contarán con un plazo de ejecución aproximado de 17 meses, lo que sitúa la finalización de las obras antes del verano de 2028.
El proyecto se desarrollará entre la rotonda principal de la avenida del Marenyet y la estación de bombeo situada en la calle Sollana, uno de los puntos clave del futuro sistema de saneamiento de la zona.
Una nueva estación de bombeo y 2,3 kilómetros de conducción
La actuación contempla la construcción de una nueva Estación de Bombeo de Aguas Residuales (EBAR), que se convertirá en el eje principal del nuevo sistema.
Esta infraestructura recogerá las aguas residuales generadas en el entorno del Marenyet y las impulsará hasta la red de saneamiento ya existente en Cullera, mejorando significativamente la eficiencia del servicio y reduciendo el impacto ambiental sobre el entorno natural.
El proyecto incluye además la instalación de una conducción principal de aproximadamente 2,3 kilómetros de longitud que conectará la nueva estación con la infraestructura ya existente en la calle Sollana. Desde allí, las aguas serán transportadas hasta la Estación Depuradora de Aguas Residuales (EDAR) de Cullera para su tratamiento.
Renovación de pavimentos y mejoras en el entorno del Júcar
Las obras no se limitarán únicamente a la instalación del nuevo colector y de las infraestructuras hidráulicas.
El proyecto contempla la reposición de cerca de 3.400 metros cuadrados de pavimentos y servicios afectados por las actuaciones, así como la restitución de las infraestructuras atravesadas por la nueva conducción y diferentes trabajos de acondicionamiento en varios puntos de la ribera del río Júcar.
Estas intervenciones buscan minimizar el impacto de las obras y mejorar la integración del nuevo sistema dentro de uno de los entornos naturales más sensibles del municipio.
Una reivindicación histórica de los vecinos del Marenyet
Durante la presentación del proyecto, el alcalde de Cullera, Jordi Mayor, destacó la importancia de una actuación largamente demandada por los residentes de la zona.
El responsable municipal subrayó que la conexión del colector de aguas residuales con la estación de bombeo de la calle Sollana supone dar respuesta a una reivindicación histórica sobre la que el Ayuntamiento llevaba años trabajando junto a las diferentes administraciones implicadas.
El proyecto continuará con nuevas infraestructuras
La actuación anunciada constituye únicamente la primera fase de un plan más amplio de modernización del sistema de saneamiento del entorno del Marenyet.
Según se explicó durante la visita institucional, ya se encuentran en fase de redacción nuevas actuaciones destinadas a reforzar la capacidad del sistema y mejorar la gestión de episodios de lluvias intensas y temporales marítimos. Entre ellas destacan futuras estaciones de bombeo adicionales y la construcción de un tanque de tormentas.
La modernización del saneamiento del Marenyet se produce además en un contexto de creciente presión sobre las infraestructuras hidráulicas del litoral valenciano, especialmente en zonas costeras y próximas a desembocaduras fluviales.
La pregunta ahora es si esta inversión será el primer paso para adaptar definitivamente las infraestructuras del litoral valenciano a los desafíos derivados del crecimiento urbanístico y de los fenómenos meteorológicos cada vez más intensos asociados al cambio climático.
















