VALENCIA. – El próximo 1 de junio de 2026 a las 19:30 horas, el emblemático Monasteri de Sant Miquel dels Reixos se convertirá en el escenario de un hito fundamental para la recuperación de la memoria musical valenciana. Se trata de la representación de Les Danses dels Infantillos del Corpus, una joya del patrimonio inmaterial basada en la obra del compositor Joan Baptista Comes (1582-1643).
El evento, promovido bajo el amparo de la Generalitat Valenciana a través del Institut Valencià de Cultura, supone la consolidación de un ambicioso proyecto de rescate cultural.
Dos siglos de silencio y una década de investigación
La historia detrás de esta representación es la de un rescate contra el olvido. Tras la última función documentada en el año 1816, la obra quedó sumida en un silencio absoluto que se prolongó durante casi dos siglos.
No fue hasta tiempos modernos cuando el pianista, musicólogo y director Rodrigo Madrid impulsó su recuperación integral, contando con el respaldo de la Universitat de Valéncia y la Sociedad Española de Musicología.
El camino no fue sencillo:
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Un equipo de 40 profesionales: Un grupo interdisciplinar trabajó durante diez años en una paciente labor de investigación musicológica y etnográfica.
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El primer hito (2010): El proyecto culminó su primera fase con la recreación y recuperación inicial de las danzas.
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Protección institucional (2018): La Generalitat Valenciana asumió la salvaguarda de este «tesoro immaterial», sumando el apoyo de la Associació d’Amics del Corpus de la ciutat de Valéncia para asegurar su conservación y difusión futura.
Un despliegue artístico multidisciplinar
El espectáculo, estructurado sobre la idea original de Rodrigo Madrid, contará con la dirección musical del propio maestro y la participación de destacadas agrupaciones locales.
La interpretación musical correrá a cargo de Capella Saetabis, acompañada por la Escolanía de Ntra. Sra. de los Desamparados (bajo la dirección de Luis Garrido) y un Grup de Ministrils compuesto por seis instrumentistas. En el apartado lírico, intervendrán un cuarteto vocal —integrado por Carmen Botella, Quiteria Muñoz, Estíbaliz Ruiz y Jesús Navarro— y un cuerpo de coro de nueve voces.
La danza, pilar central de la festividad, cobrará vida gracias al Cos de ball del Conservatori Professional Municipal de Dansa de Ribaroja de Túria, bajo la dirección de Carlos Labiós y con coreografías diseñadas por Rosa María Folgado Costa. Un elenco de diez jóvenes intérpretes asumirá el rol histórico de los infantillos sobre las tablas.
Estructura del acto: el esplendor del Corpus de 1609
El programa de la velada sumergirá a los asistentes en la liturgia y el color del barroco valenciano, siguiendo de cerca la partitura que Comes concibió en 1609.
La jornada se abrirá con una Processó d’entrada musicalizada con piezas de Jean d’Estrées (1559), seguida por el desfile de los danzantes al ritmo de la Corrente Italiana de Joan Baptista Cabanilles.
El núcleo del evento se dividirá en el bloque de inicio y cuatro estaciones litúrgicas, donde se alternarán cantos a solo y polifonías de entre 4 y 8 voces, con piezas solemnes como Venid mortales, Pues que Dios se hizo pan o No teneis de que tener cuidado. El acto concluirá con los cantos de júbilo Ya que bailado y Viva el Mayoral, cerrando con una Processió d’eixida que reunirá a la totalidad de los artistas en el escenario.
La cita del próximo 1 de junio no es solo un concierto; es el testimonio vivo de cómo Valencia recupera y abraza los latidos de su historia cultural
















