VALÉNCIA. – El sistema educativo valenciano se asoma al abismo. A partir de este lunes, 11 de mayo de 2026, miles de docentes están llamados a una huelga indefinida que amenaza con paralizar colegios e institutos de Castellón, Valéncia y Alicante. Tras meses de negociaciones infructuosas y una última oferta de la Conselleria de Educación calificada de “insultante”, los cinco sindicatos representados en la Mesa Sectorial (STEPV, ANPE, CSIF, CC.OO. y UGT) han decidido dar el paso más drástico en décadas.
La última reunión, que se prolongó hasta altas horas de la madrugada del jueves, terminó sin acuerdo. La propuesta de la Administración, encabezada por la consellera Carmen Ortí, planteaba un incremento salarial de 1.050 euros brutos anuales, a aplicar de forma progresiva hasta 2028. Para los sindicatos, la cifra no solo es insuficiente frente a una inflación acumulada que devora los salarios, sino que representa “una limosna” que ignora el corazón del conflicto: la falta de recursos y el aumento de la burocracia.
El fantasma del Botànic: ¿Por qué ahora sí y antes no?
El escenario actual es, cuanto menos, paradójico. Durante las dos legislaturas del Govern del Botànic, las pretensiones económicas de los sindicatos fueron rechazadas hasta en cuatro ocasiones con argumentos presupuestarios similares. Sin embargo, en aquel entonces, el sector educativo optó por la «paz social» y evitó el conflicto frontal.
Desde la Conselleria de Educación no han tardado en señalar esta «doble vara de medir». Fuentes del departamento de Ortí critican que «los mismos sindicatos que guardaron silencio durante ocho años bajo un gobierno de su afinidad ideológica, ahora incendian las aulas por una propuesta que, al menos, pone dinero real sobre la mesa».
| Factor | Etapa Botànic (2015-2023) | Etapa Actual (2023-2026) |
| Relación GVA-Sindicatos | Colaboración y diálogo fluido. | Tensión constante y desconfianza. |
| Conflicto Lingüístico | Consenso (Ley de Plurilingüismo). | Ruptura (Ley de Libertad Educativa). |
| Recortes | Percepción de «reconstrucción». | Percepción de «desmantelamiento». |
| Respuesta Sindical | Protestas puntuales / Concentraciones. | Huelga Indefinida. |
No obstante, los representantes de los trabajadores rechazan esta lectura simplista. Para Marc Candela, portavoz del STEPV (el sindicato mayoritario), la diferencia radica en el modelo de gestión. «Con el Botànic había una voluntad de reconstrucción, aunque los fondos fueran escasos. Con el actual Consell, asistimos a un desmantelamiento programado de la educación pública en favor de la concertada y a un ataque sistemático a la lengua propia bajo el eufemismo de la ‘Libertad Educativa’«, asegura.
Los tres pilares del conflicto
La huelga no es solo una cuestión de nóminas. El malestar docente pivota sobre tres ejes que han dinamitado la confianza entre las partes:
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La Ley de Libertad Educativa: El nuevo marco legal que reduce las horas de valenciano y cambia las reglas de matriculación ha sido el detonante político. Los sindicatos ven en esta norma un «ataque al modelo de escuela pública de proximidad».
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El Acuerdo de Plantillas: Al inicio de la legislatura, el nuevo Consell denunció y anuló los acuerdos de plantillas firmados por el anterior gobierno justo antes de las elecciones. Esa decisión, que suponía la incorporación de miles de nuevos docentes para reducir ratios, sigue siendo una herida abierta.
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La Carga Burocrática: Los profesores denuncian que pasan más tiempo rellenando informes y plataformas digitales que preparando clases. La Conselleria prometió una simplificación que, según los centros, «nunca ha llegado a los ordenadores de las salas de profesores».
Servicios mínimos y la sombra de la PAU
La tensión se ha trasladado también al ámbito jurídico. La Generalitat ha decretado servicios mínimos que obligan a la presencia del 100% del profesorado en 2º de Bachillerato para no comprometer las Pruebas de Acceso a la Universidad (PAU), que se celebrarán en pocas semanas. Los sindicatos han anunciado que impugnarán estos mínimos ante el Tribunal Superior de Justicia de la Comunitat Valenciana (TSJCV), calificándolos de «abusivos y vulneradores del derecho a la huelga».
«Están utilizando a los alumnos de segundo de bachillerato como escudos humanos para desactivar la protesta», denuncian desde la plataforma reivindicativa. Mientras tanto, las familias observan con creciente preocupación un calendario escolar que podría saltar por los aires en su recta final.
Un lunes de incertidumbre
Las asambleas de centros celebradas este viernes auguran un seguimiento masivo, especialmente en la educación secundaria. El lunes, la primera jornada de huelga vendrá acompañada de concentraciones frente a las sedes de la Conselleria en las tres capitales de provincia.
El Consell se enfrenta a su mayor crisis social desde el inicio de la legislatura. Con las posiciones totalmente enrocadas y una desconfianza mutua que trasciende lo laboral para entrar de lleno en lo ideológico, la educación valenciana entra en un túnel de final incierto. Lo que está claro es que el lunes suena el timbre, pero muchas aulas se quedarán vacías en toda Valéncia. Y esta vez, a diferencia de los años anteriores, el diálogo ya no parece ser suficiente para evitar el choque de trenes.
















