Uno de los inmuebles más ligados a la memoria del Valencia CF, aunque solo de forma simbólica, ha cambiado de manos. La Generalitat Valenciana ha adjudicado en subasta pública el edificio situado en el número 4 de la calle Barcelonina, en pleno centro de Valencia, por un importe de 875.207,08 euros.
La operación se ha cerrado en la cuarta subasta, convirtiéndose en la venta más relevante de las dos propiedades patrimoniales que la administración autonómica ha enajenado en este proceso.
Un edificio asociado durante años al origen del club
Durante décadas, este inmueble fue considerado el lugar donde se encontraba el histórico Bar Torino, escenario en el que, en 1919, se celebró la reunión fundacional del Valencia CF.
Sin embargo, investigaciones históricas posteriores concluyeron que el establecimiento se encontraba realmente en otro emplazamiento cercano. Aun así, la fachada del edificio conserva una placa conmemorativa que recuerda esa vinculación histórica con el nacimiento del club valencianista.
La Generalitat busca dar una nueva vida al inmueble
Desde la Conselleria de Economía explican que el edificio carecía actualmente de uso administrativo, motivo por el que se incluyó dentro del plan de venta de patrimonio público.
El objetivo, según el departamento que dirige José Antonio Rovira, es obtener recursos para destinarlos a servicios públicos y favorecer que inmuebles sin utilidad para la administración puedan tener una nueva actividad desde el ámbito privado.
También se ha vendido una finca en Vila-real
Además del edificio de la calle Barcelonina, la Generalitat ha adjudicado una finca rústica situada en Vila-real por 7.010 euros.
Se trataba de un terreno declarado inexplotable por no alcanzar la unidad mínima de cultivo y que anteriormente había sido ofrecido, sin éxito, tanto a propietarios colindantes como a distintos departamentos de la propia administración autonómica.
Una pieza de la memoria valencianista
Aunque ya no se considera el emplazamiento exacto donde nació el Valencia CF, el edificio seguirá ocupando un lugar especial en la memoria de muchos aficionados gracias a la placa que recuerda aquel episodio de 1919.
Con esta venta concluye una etapa para uno de los inmuebles más reconocibles del centro histórico de Valencia y vinculado, al menos en el imaginario colectivo, a los orígenes del club de Mestalla.
















