ALBERIC (Valencia) – Los vecinos de Alberic, en la comarca de la Ribera Alta, han alzado la voz contra una situación que califican de insostenible: los cortes de luz constantes y recurrentes. Lo que comenzó como un problema focalizado se ha extendido por todo el municipio, afectando ya no solo a viviendas particulares, sino también al centro urbano y al tejido industrial.
Un problema que «viene de lejos»
A pesar de que la lucha contra el fraude eléctrico no es nueva —desde 2018 se han desmantelado numerosos enganches y plantaciones ilegales—, la velocidad de reincidencia desborda las intervenciones. La problemática, que inicialmente se concentraba en el barrio de la Troneta, ha saltado las fronteras vecinales para alcanzar al polígono industrial, donde tanto grandes empresas como pequeños negocios sufren las consecuencias de una red inestable.
Las causas: Narcotráfico y falta de inversión
El origen de los apagones tiene una doble vertiente según los afectados y las autoridades locales:
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Conexiones ilegales: El uso de «enganches» fraudulentos para alimentar plantaciones de marihuana genera una sobrecarga que el sistema no puede soportar.
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Infraestructura obsoleta: Existe un consenso creciente sobre la antigüedad de la red. Muchos vecinos sostienen que los transformadores actuales son insuficientes y necesitan una renovación integral para garantizar el suministro.
El consistorio apunta a la distribuidora
El alcalde de Alberic, Toño Carratalá, ha sido contundente al señalar la responsabilidad de la empresa eléctrica.
«El problema se debe fundamentalmente a los enganches ilegales provocados por plantaciones de marihuana»
Afirma el primer edil. Sin embargo, recalca que la solución no solo pasa por el control policial: «Iberdrola, como distribuidora, debe asumir sus competencias y sus obligaciones legales« en el mantenimiento y mejora de la infraestructura.
La comunidad permanece a la espera de una solución definitiva que evite que el municipio siga quedándose a oscuras de manera sistemática.
Un problema policial y de la propia distribuidora, ambos, la Delegación del Gobierno e Iberdrola parecen señalar al contrario para no asumir sus propias deficiencias que pagas los ciudadanos de Alberic.
















