VALENCIA. — El Hospital Universitari i Politècnic La Fe de Valencia ha dado un paso definitivo en la consolidación de su liderazgo médico. La Conselleria de Sanidad ha otorgado de forma oficial la designación de Unidad de Referencia de Salud Mental Perinatal y de Primera Infancia a este centro. Este reconocimiento no solo respalda la alta especialización alcanzada por el hospital, sino que refuerza de manera integral sus competencias en los ámbitos asistencial, docente e investigador en toda la Comunitat Valenciana.
La declaración institucional supone la conversión de la unidad en un recurso de nivel III. En la práctica, este cambio estructural implica la centralización absoluta de los casos más complejos de la región. De este modo, el dispositivo se convierte en el destino clave para pacientes derivados desde departamentos críticos como Obstetricia, Neonatología o Rehabilitación Infantil, asegurando una continuidad terapéutica que se inicia de manera temprana en la etapa prenatal.
El principal objetivo de esta unidad es dar respuesta a un desafío de salud pública que registra una tendencia al alza: los trastornos mentales en las etapas más tiernas de la vida. Para mitigar su impacto, el centro articula su estrategia en torno a tres pilares fundamentales: la prevención activa, la detección precoz y la intervención temprana.
“Para ello, se desarrollarán programas de seguimiento longitudinal de poblaciones de riesgo desde la gestación, así como intervenciones específicas en salud mental materna y paterna y en menores de entre 0 y 6 años”, según ha explicado de forma detallada la doctora Ana García Blanco, responsable directa de esta unidad.
El perfil de los usuarios que se benefician de estas prestaciones abarca un espectro especialmente delicado. Por un lado, atiende a gestantes y puérperas que sufren trastornos mentales graves o cuadros severos de estrés vinculados a embarazos de alto riesgo. Por otro, enfoca sus recursos hacia neonatos, niños y niñas que presentan sospechas o riesgos evidentes de padecer trastornos del neurodesarrollo. Asimismo, el equipo dedica una atención preferente a aquellos entornos familiares que sufren dinámicas disfuncionales; estas situaciones conllevan el riesgo de alterar el vínculo afectivo temprano o agravar el impacto psicológico derivado de complicaciones obstétricas.
El volumen de actividad alcanzado por la unidad avala su necesidad estructural. Desde su fundación, el servicio ha atendido a más de 3.300 pacientes, acumulando una cifra superior a las 23.000 visitas clínicas. El impacto autonómico queda patente al constatar que el 80% de las personas atendidas procede de departamentos de salud ajenos al de La Fe.
Para lograr estos resultados, la unidad despliega un abordaje integral sustentado en herramientas de vanguardia, tales como sistemas de eye-tracking (seguimiento ocular) y análisis avanzados de biomarcadores. Estas tecnologías se complementan con programas de cribado, evaluaciones psicométricas minuciosas y terapias específicas como el juego terapéutico, los tratamientos especializados en gestantes o la intervención sistémica.
El doctor Luis Rojo, jefe de Psiquiatría Infanto-Juvenil de La Fe, recalca que el valor diferencial radica en la “capacidad de intervención longitudinal desde la etapa prenatal” y en su “integración real con otras disciplinas”. Esta labor multidisciplinar reúne a psicólogos clínicos, psiquiatras infantiles, enfermería especializada y trabajadores sociales en constante diálogo con médicos especialistas.
Finalmente, la unidad destaca por su estrecho trabajo en red con la Atención Primaria, los servicios sociales, los centros educativos y el resto de recursos comunitarios. Este engranaje institucional no solo agiliza los diagnósticos y optimiza el pronóstico evolutivo de los menores, sino que reduce la gravedad de la sintomatología y fortalece los lazos de la estructura familiar.














