Una campaña nacida en Valencia movilizó miles de mensajes, llegó hasta Silicon Valley y Japón y terminó consiguiendo que la paella entrara en el estándar Unicode
🥘 Hoy parece completamente normal escribir un mensaje y acompañarlo con el emoji de una paella. Sin embargo, detrás de ese pequeño icono existe una historia que comenzó en Valencia, movilizó a miles de personas en Internet, pasó por Silicon Valley y Japón y terminó incorporando uno de los grandes símbolos de la gastronomía valenciana al lenguaje digital mundial.
En 2026 se cumplen diez años del PaellaEmoji, un icono que, según la documentación de Arroz La Fallera, fue el primero promovido por una marca, el primero incorporado a partir de una petición popular y continúa siendo el único emoji de origen español.
La Operación #PaellaEmoji
La historia comenzó con una idea aparentemente sencilla: si los emojis se estaban convirtiendo en un lenguaje utilizado por millones de personas, ¿por qué la paella no tenía el suyo?
Arroz La Fallera puso en marcha la denominada Operación #PaellaEmoji, convirtiendo la reivindicación gastronómica en una campaña internacional.
La iniciativa llegó hasta Silicon Valley para defender ante las grandes compañías tecnológicas que la paella debía disponer de una representación propia.

Todo el proceso fue documentado a través de las redes sociales y mediante una pieza audiovisual que, según los datos proporcionados por la marca, consiguió más de 750.000 reproducciones en apenas dos semanas.

25.000 tuits en solo 12 horas
La respuesta en Internet fue considerable.
Durante la primera fase de la campaña se publicaron más de 25.000 tuits en apenas 12 horas, con usuarios procedentes de los cinco continentes reclamando la incorporación de la paella a los teclados digitales.
El movimiento consiguió así transformar un plato tradicional valenciano en una reivindicación global.
De Valencia a Japón
La campaña tuvo una segunda etapa especialmente significativa.
Un año después, el proyecto viajó hasta Japón, país donde nació el concepto moderno de emoji.
Allí consiguió el respaldo de Shigetaka Kurita, creador de los primeros emojis, según explica La Fallera.
También se trabajó sobre la representación gráfica del plato. El diseño existente en Emojipedia fue modificado para aproximarlo más a la imagen que se quería transmitir de una paella.
La campaña volvió a conseguir que el hashtag se convirtiera en tendencia mundial.
Unicode terminó aceptando la paella
El objetivo definitivo era mucho más complicado que conseguir repercusión en las redes sociales.
Para que el símbolo pudiera aparecer de manera estandarizada en teléfonos móviles y dispositivos de diferentes fabricantes era necesaria su incorporación al estándar Unicode.
Finalmente se consiguió.
La paella entró así en el catálogo internacional de caracteres que permite que hoy podamos escribir 🥘 desde prácticamente cualquier teléfono.
Según la documentación proporcionada por La Fallera, fue además un precedente de cómo una iniciativa surgida desde una cultura local podía terminar influyendo en un lenguaje utilizado globalmente.
Un emoji que también generó polémica por sus ingredientes
La batalla no consistió únicamente en conseguir que existiera el icono.
También había que decidir qué debía aparecer dentro de la paella.
La representación gráfica inicial generó debate precisamente porque identificar visualmente una auténtica paella valenciana siempre ha sido un asunto especialmente sensible entre los valencianos.
La campaña buscó que el diseño final fuera reconocible y estuviera más próximo a la identidad gastronómica que había originado la reivindicación.
La Fallera, una marca nacida en 1965
La historia del emoji está directamente vinculada a Arroz La Fallera.
La marca valenciana nació en 1965 de la mano de los hermanos Ballester y comenzó su actividad en Benifaió.
En 1992 pasó a formar parte del grupo Ebro y trasladó posteriormente su ubicación a Silla.
Desde 1998 cuenta con la garantía del Consejo Regulador de la Denominación de Origen Arroz de Valencia, del que es fundadora, según la información facilitada por la propia compañía.
Diez años después, millones de paellas digitales
El símbolo ha sobrevivido a aquella campaña y se ha integrado completamente en las conversaciones digitales.

Para Claudia Martín Hernández, Brand Manager de Arroz La Fallera, el aniversario representa algo más que el éxito de una acción de comunicación. La responsable de la marca relaciona la movilización que consiguió el emoji con la propia capacidad social de la paella para reunir a personas alrededor de una mesa.
La compañía ha recuperado precisamente esa idea coincidiendo con el décimo aniversario mediante una acción en redes sociales junto al presentador Carlos Sobera, orientada a promover el reencuentro alrededor de una paella.
De una paella valenciana a un lenguaje universal
Pocos símbolos valencianos pueden presumir de estar literalmente al alcance de los dedos de miles de millones de personas.
La secuencia fue singular: una campaña valenciana, 25.000 tuits en doce horas, un viaje a Silicon Valley, otro a Japón, el apoyo de Shigetaka Kurita y finalmente la incorporación a Unicode.
Diez años después, aquel objetivo que parecía casi una extravagancia digital se ha convertido en algo cotidiano.
Basta abrir WhatsApp, Instagram, X o cualquier aplicación de mensajería, buscar entre los emojis de comida y allí continúa apareciendo:
🥘. La paella valenciana que terminó hablando todos los idiomas.
























