El empresario recupera y asume el mando en una dirección compartida en Espartero-Ramón y Cajal, la comisión que ha resucitado el «efecto Nou Campanar» tras lograr la gloria en la Sección Especial Infantil
El mundo de las Fallas asiste al cierre de un ciclo y al inicio de otro con un nombre propio que es historia viva de la fiesta: Juan Armiñana. Doce años después de que el huracán de Nou Campanar se apagara tras marcar un hito insuperable en la Sección Especial, el empresario vuelve a ostentar oficialmente el cargo de presidente.
Lo hace dentro de una fórmula moderna y cada vez más habitual en el colectivo: una presidencia mancomunada. Armiñana compartirá el timón de la falla Espartero-Ramón y Cajal junto a Ángel Massa, Miguel Ángel Arranz y Pepe Vert. Este relevo llega tras la salida de José Vicente López, quien lideraba la comisión desde 2018 y a quien la directiva ha agradecido profundamente su dedicación en estos años de crecimiento exponencial.
El hombre que desafió los límites
La trayectoria de Armiñana es un relato de ambición y superación. Tras sus inicios en Salvador-Trinitarios y un paso por Cuba-Buenos Aires que terminó con el amargo recuerdo del proyecto que «se fue al suelo» en el año 2000 —bautizado cruelmente como «Cuba por los Aires«—, el empresario resurgió con una fuerza imparable.
Con Nou Campanar, Armiñana no solo fundó una comisión, sino que redefinió la fiesta:
7 primeros premios en la Sección Especial (fallas grandes).
7 primeros premios en infantiles.
Presupuestos récord que convirtieron a un barrio en expansión en el epicentro mundial de las Fallas.
«Queríamos convertir Espartero en una referencia, una visita indispensable en la ruta entre el Pilar y Convento«, confesaba Armiñana a su llegada a la comisión en 2022.
De San Marcelino al corazón de la ciudad
Tras un retiro temporal forzado por la crisis inmobiliaria que extinguió el proyecto de Nou Campanar, Armiñana reapareció con un perfil bajo en San Marcelino. Sin embargo, su ADN competitivo no tardó en devolverlo a la primera línea.
Su llegada a Espartero-Ramón y Cajal hace cuatro años supuso un revulsivo inmediato. Bajo su tutela técnica, la comisión ha logrado hitos que ya se conocen en el sector como el «efecto Nou Campanar«:
Dominio absoluto en Primera A: Cuatro victorias consecutivas en la categoría de plata
La conquista del Olimpo Infantil: El pasado mes de marzo, la falla logró el sueño de ganar en la Sección Especial Infantil con la obra de Zvonimir Ostoic, sumando además el codiciado Ninot Indultat.
Aunque en la práctica Armiñana ya dirigía la estrategia artística de la falla, este nombramiento oficial como co-presidente formaliza su regreso institucional. La presidencia compartida permitirá a la comisión repartir la carga ejecutiva, mientras Armiñana sigue centrado en lo que mejor sabe hacer: aupar monumentos a la élite.
Con este movimiento, Espartero-Ramón y Cajal no solo consolida su posición estratégica entre las grandes del centro, sino que recupera para la primera plana a un dirigente que, para bien o para mal, siempre garantiza que la falla sea el centro de todas las miradas, veremos lo que le dura.
















