La CEOE advierte de que elevar el impuesto del 10% al tipo general reduciría la competitividad de España frente a destinos como Grecia, Italia o Turquía
La propuesta planteada por la Comisión Europea para que España eleve el IVA aplicado a hoteles y restaurantes del actual 10% al tipo general del 21% ha encendido las alarmas en el sector turístico y empresarial. La Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), a través del Instituto de Estudios Económicos (IEE), considera que una medida de este tipo tendría consecuencias negativas sobre la competitividad del turismo español, el empleo y la propia recaudación fiscal.
El turismo representa actualmente uno de los principales motores económicos del país, con un peso del 12,6% del Producto Interior Bruto y cerca de 2,8 millones de trabajadores vinculados directa o indirectamente a la actividad turística.
El sector teme un encarecimiento de precios
El informe «Competitividad Fiscal 2025. Una reflexión sobre la imposición en el turismo», elaborado por el IEE, sostiene que el incremento del IVA del 10% al 21% tendría un impacto directo sobre los precios que pagan los visitantes.
El estudio, que incorpora un análisis del profesor Fernando Pinto Hernández, señala que el turismo es una actividad especialmente sensible al precio y que opera en un mercado altamente competitivo a nivel internacional.
Según el informe, las empresas no podrían absorber una subida de una vez puntos porcentuales del IVA sin trasladar ese incremento a los consumidores, reducir márgenes o incluso cerrar establecimientos y destruir empleo.
Riesgo de perder turistas frente a otros destinos
La CEOE advierte de que un encarecimiento de los servicios turísticos podría desviar a los visitantes hacia otros países mediterráneos competidores que mantienen una fiscalidad más favorable para el sector.
Entre los destinos que podrían beneficiarse de una eventual pérdida de competitividad de España figuran Grecia, Italia, Croacia o Turquía, mercados que compiten directamente por el turismo europeo e internacional.
Desde el ámbito empresarial recuerdan además que el turismo funciona en gran medida como una exportación de servicios y consideran que gravarlo con un IVA más elevado equivale, en la práctica, a imponer un coste adicional sobre una de las principales fuentes de ingresos exteriores del país.
El precedente de Portugal
El informe recuerda el caso portugués como ejemplo de los posibles efectos de un aumento fiscal de este tipo.
Portugal elevó en 2012 el IVA de la restauración del 13% al 23%, una medida que, según el análisis, provocó cierres de negocios, destrucción de empleo y una caída de la recaudación esperada.
Finalmente, el Gobierno portugués decidió revertir parcialmente la medida en 2016 tras comprobar su impacto sobre
España, entre los países menos competitivos fiscalmente
El Instituto de Estudios Económicos también destaca que España ocupa actualmente el puesto 34 de los 38 países de la OCDE en el Índice Internacional de Competitividad Fiscal elaborado por la Tax Foundation.
La economía española obtiene una puntuación de 57,9 puntos sobre 100 y se sitúa más de once puntos por debajo de la media de la Unión Europea.
Según el estudio, los países con mejores posiciones en este ranking, como Estonia, Letonia, Nueva Zelanda, Suiza o Luxemburgo, destacan por disponer de sistemas tributarios más simples y orientados a favorecer la inversión y el crecimiento económico.
Un debate que afecta a uno de los pilares económicos del país
Aunque la recomendación de Bruselas no implica una aplicación automática de la medida, el debate sobre la fiscalidad turística vuelve a situarse en el centro de la discusión económica.
El sector considera que cualquier modificación del IVA debe analizar cuidadosamente su impacto sobre la competitividad internacional, especialmente en un país donde el turismo continúa siendo uno de los principales motores del empleo, las exportaciones y el crecimiento económico.
















