PATERNA | Esta noche pasada, los demonios han vuelto a tomar las calles de Paterna. El Correfoc es pólvora, emoción y valentía. Es sentir el fuego de cerca y recordar que forma parte de nuestra manera de vivir las fiestas, consolidando a la localidad como la capital indiscutible de la pirotecnia.
Como marca la tradición cada último domingo de agosto, la ciudad vive su día grande de las Fiestas Mayores en honor al Santísimo Cristo de la Fe. El plato fuerte se espera hoy, una jornada que combina la fe popular y la pirotecnia en un ritual ininterrumpido que paraliza el municipio y atrae a miles de vecinos y visitantes.
«Si no vols pols no vages a l’era» (dicho popular de Paterna símil con la pólvora «si no vols cremar-te no jugues en foc»
De la luz religiosa a la catarsis de la noche
Los actos pirotécnicos de la jornada sirven de preludio y acompañamiento a la devoción del pueblo:
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La Passejà del Cristo de la Fe: La imagen del Santísimo Cristo recorre las calles acompañada por la luz de los tradicionales cohetes de lujo (coets de luxe), que iluminan el cielo y guían el paso de los devotos en un espectáculo de fuego de colores y sonido controlado.
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La culminación de la Cordà: Al llegar la madrugada, la calle Mayor se transforma en una estructura protegida donde los tiradores y tiradoras se enfrentan a la gran apoteosis: miles de cohetes quemados en pocos minutos bajo el ritmo frenético y el ruido ensordecedor que caracterizan a Paterna. A la 1:30 de la madrugada comenzarán entre 20 y 30 minutos intensos donde en apenas 300 metros de Carrer Major se quemarán miles de cohetons y femelletes.
La noche de hoy vuelve a demostrar que el fuego no es solo un espectáculo visual en la comarca de l’Horta Nort, sino una seña de identidad colectiva. Paterna es fuego. Paterna es fiesta.






















