El Ayuntamiento de Picassent ha presentado un ambicioso y novedoso proyecto residencial que busca facilitar el acceso a la vivienda mediante el modelo cooperativista. Con la cesión de suelo municipal, el consistorio planea la construcción de una treintena de pisos con condiciones de pago muy competitivas y, sobre todo, con mecanismos blindados contra la especulación inmobiliaria.
El proyecto se ubicará en un solar que actualmente se utiliza como aparcamiento público. Allí, el Ayuntamiento prevé levantar un bloque con cerca de 30 viviendas, garaje y zonas comunes, cediendo el terreno durante un periodo de 75 años.
Economía y condiciones del modelo
La propuesta destaca por su estructura financiera:
- Aportación inicial: 30.000 euros. La alcaldesa, Conxa García, ha enfatizado que este capital es una inversión inicial que el vecino o vecina recuperaría si decide abandonar el proyecto en el futuro.
- Cuota mensual: 500 euros, destinados exclusivamente a cubrir los gastos de mantenimiento del edificio.
Para la alcaldesa, este es un paso firme hacia la estabilidad. «Se trabajaría conjuntamente con el Ayuntamiento», ha remarcado García, defendiendo la colaboración público-privada como el camino para ofrecer una alternativa habitacional asequible frente a los precios de mercado.
El freno contra la especulación: la vivienda no se vende
La característica más disruptiva de este modelo es la imposibilidad de comprar o vender las viviendas. El objetivo es claro: eliminar el componente especulativo. Los pisos no podrán venderse nunca; la única forma de transmitir la propiedad será a través de la herencia.
«Como hija sí que la podrás heredar, pero no la podrás vender», explica Conxa García. Esta fórmula busca estabilizar el precio de forma permanente, impidiendo que el inmueble se vea afectado por las fluctuaciones y burbujas del sector inmobiliario.
Un vecindario dividido ante la novedad
La iniciativa ha generado reacciones mixtas en Picassent. Por un lado, muchos vecinos ven en esta propuesta una tabla de salvación. «Es un acceso a una vivienda tal y como están hoy en día las cosas, y que se pueda heredar lo veo bien», apunta una residente, mientras que otro añade: «500 euros al mes no es una cantidad elevada comparado con lo que se paga ahora».
Por otro lado, existen sectores más escépticos que desconfían de la seguridad jurídica y económica del modelo cooperativo en edificios. Algunos vecinos expresan dudas sobre qué ocurriría con su inversión inicial si el proyecto no prospera, mostrando una prudencia cautelosa ante este cambio de paradigma.
Para despejar estas incógnitas, el Ayuntamiento ha convocado varias reuniones informativas con técnicos de urbanismo y empresas especializadas, donde se detallarán los pormenores y garantías del proyecto.
Contexto: Un impulso a nivel nacional
Esta iniciativa local de Picassent llega en un momento de alineación con las políticas estatales. El reciente Plan Estatal de Vivienda, aprobado por el Consejo de Ministros, destinará 7.000 millones de euros en los próximos cuatro años (financiados al 60% por el Estado y al 40% por las comunidades autónomas) para aumentar la vivienda pública con protección permanente. Este plan busca combatir la especulación y fomentar la emancipación juvenil, tanto en régimen de compra como de alquiler, un marco en el que el modelo cooperativista de Picassent parece encajar a la perfección.
















