La crispación en torno a la política lingüística de la Comunidad Valenciana ha sumado un nuevo y polémico capítulo. En una reciente entrevista concedida a la Cadena SER, la presidenta de la Academia Valenciana de la Lengua (AVL) ha arremetido con dureza contra los sectores que defienden la singularidad del valenciano y cuestionan las directrices de la institución.
Durante su intervención, la máxima responsable de la AVL ha calificado de «terraplanistas lingüísticos» a todos aquellos que no aceptan la tesis de la unidad de la lengua catalana. Lejos de rebajar la tensión, la presidenta ha tildado de «ilegal» cualquier intento por parte de las Corts Valencianes de rebajar el presupuesto asignado a este organismo autonómico, interpretando los posibles recortes como un ataque directo al marco normativo vigente.
Lo que la AVL calla: extralimitación de funciones y agravios al Estatut
Sin embargo, tras las severas acusaciones de la presidenta se esconde una realidad que la propia institución evita denunciar internamente. Diversos sectores críticos señalan que es la propia AVL la que ha superado los límites de su ley de creación, incurriendo en una flagrante extralimitación de sus funciones funciones estatutarias.
-
Subvenciones paralelas: Se acusa al organismo de otorgar ayudas y subvenciones de forma independiente a la Generalitat Valenciana, actuando al margen de los cauces oficiales.
-
Vulneración del Estatut: Estas dinámicas bilaterales supondrían un desafío directo al Estatut d’Autonomía que ampara y da legitimidad a la propia Academia.
-
Colonización institucional: La actual composición de la AVL, plagada de miembros vinculados al Institut d’Estudis Catalans (IEC), ha provocado que muchos vean a la institución valenciana como una mera sucursal o delegación del IEC en el territorio valenciano, perdiendo la neutralidad y la defensa de la identidad propia para la que fue creada.
El doble rasero técnico: los casos de l’Énova y Val(è)ncia
Las críticas a la AVL no solo se limitan a su deriva política, sino también a la falta de rigor científico en sus resoluciones topónimas. El descontento se ha hecho evidente al comparar los dictámenes de l’Énova y València:
Dos expedientes con idénticos supuestos de partida que han recibido resoluciones completamente opuestas por parte de la Academia.
Para los expertos de la oposición, estos bandazos y «palos de ciego» carecen de cualquier base lingüística o histórica coherente. Se trata, según denuncian diversos colectivos jurídicos y culturales, de una contradicción tan flagrante que roza la prevaricación de libro, evidenciando que los criterios de la AVL responden más a una agenda ideológica catalanista que al rigor académico que se le exige a una institución pública.
Una «institución» acientífica y ahistórica politizada y al dictado del Institut d’Estudis Catalans que practica un genocidio cultural a todo lo que suene como valenciano para cambiarlo por otras cosas diferentes…
¿Hasta cuándo vamos a permitir estos atropellos?.¿Qué hacen el PPCV y VOX?…De momento eprmiten y hacen más bien poco o nada…Los valencianos mientras estaremos huérfanos de liderazgo político y de políticos que defiendan la Cultura y Lengua Valencianas…
















