La travesía se convierte definitivamente en una avenida urbana tras una inversión de 4,32 millones de euros. El proyecto, impulsado por el anterior ejecutivo de Dimas Vázquez, elimina el «punto negro» que dividía el municipio y lo devuelve a peatones y ciclistas.
SUECA | 18 de abril de 2026 – Lo que durante décadas fue una cicatriz de asfalto, ruido y peligro que partía Sueca en dos, es hoy oficialmente una avenida integrada en el tejido urbano. El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible ha dado por concluidas las obras de humanización de la travesía de la N-332, una intervención que ha contado con un presupuesto final de 4,32 millones de euros (IVA incluido) y que supone un cambio de paradigma en la movilidad de la capital de la Ribera Baixa.
La actuación, financiada a través de los fondos europeos NextGenerationEU dentro del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia, ha transformado más de cinco kilómetros de la antigua carretera nacional. El resultado es un entorno diseñado para la convivencia, donde el vehículo privado cede el protagonismo a la movilidad activa, con carriles bici segregados, aceras ensanchadas y siete nuevas glorietas que pacifican el flujo circulatorio.
El triunfo de la persistencia: El «sello» de Dimas Vázquez
Aunque la cinta se corte hoy, la realidad de esta infraestructura es inseparable de la gestión política que la vio nacer. El proyecto que hoy celebra la ciudadanía fue diseñado y batallado intensamente por el anterior equipo de gobierno municipal. Fue el antiguo alcalde, Dimas Vázquez, quien durante años lideró una ofensiva institucional ante el Ministerio de Fomento —y posteriormente de Transportes— para que el Estado no se limitara a ceder una carretera obsoleta, sino que la entregara totalmente renovada.
«Ha sido mucho tiempo de gestión y de una insistencia a veces notable ante Madrid para que una demanda tan anhelada se plasmara en un proyecto real», recordaba Vázquez durante las fases iniciales de un proceso que arrancó con apenas 900.000 euros presupuestados en 2008 y que, gracias a la presión local, se multiplicó hasta superar los cuatro millones de inversión íntegramente estatal. Para el anterior ejecutivo, no se trataba solo de asfaltar, sino de eliminar una «barrera psicológica» que durante 30 años aisló a los barrios situados «al otro lado de la carretera».
Un bulevar para el siglo XXI
La intervención técnica ha sido profunda. El proyecto ha incluido la eliminación de semáforos conflictivos para sustituirlos por rotondas que fluidez al tráfico local y disuaden el tránsito de largo recorrido. Además, se ha renovado el firme con materiales fonoabsorbentes para reducir la contaminación acústica y se ha instalado una red de iluminación LED de alta eficiencia.
Las principales mejoras incluyen:
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Movilidad ciclista: Un nuevo carril bici que conecta los extremos del casco urbano de forma segura.
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Accesibilidad: Eliminación de barreras arquitectónicas y ampliación de zonas de paseo peatonal.
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Integración estética: Instalación de mobiliario urbano y señalética que unifica la vía con el resto de calles municipales.
Hacia la gestión municipal
Con las obras finalizadas este mes de abril de 2026, se inicia ahora el proceso administrativo de cesión de titularidad. El Ministerio transferirá el tramo al Ayuntamiento de Sueca, lo que otorgará al consistorio plena autonomía para gestionar la que ya es, a efectos prácticos, la avenida principal del municipio.
La culminación de este proyecto no solo cierra una etapa de obras y molestias vecinales, sino que pone punto final a una reivindicación histórica. Sueca deja de ser un lugar de paso para los coches y recupera un espacio vital que, gracias a la tenacidad de la gestión iniciada en la legislatura pasada, vuelve a pertenecer a sus ciudadanos.

















