VALENCIA. – El curso escolar en la Comunitat Valenciana agoniza entre las aulas vacías y el clamor unánime de las calles. En lo que ha supuesto la jornada de cierre de las movilizaciones y el último día oficial de la huelga educativa convocada por las organizaciones sindicales de la enseñanza, el centro histórico de Valencia ha vuelto a convertirse en el epicentro de una masiva manifestación. Miles de docentes, personal interino y miembros de la comunidad educativa han marchado bajo un sol de justicia, evidenciando una fractura profunda e insalvable entre el profesorado y la Conselleria de Educació respecto a las condiciones que definirán el futuro del sistema público.
Poca educación en convivencia, poco respeto al patrimonio y la Historia de los valencianos
La tensión acumulada durante semanas de protestas y encierros ha quedado escenificada de manera simbólica al alba. La concurrida acampada que durante las últimas jornadas ocupaba la Plaza de la Virgen procedió ayer por la tarde a la recogida coordinada de las tiendas de campaña y los enseres logísticos. Durante la pasada noche se retiró de forma voluntaria todo rastro visible de la ocupación horizontal del suelo público, cumpliendo escrupulosamente con los compromisos organizativos de orden. Sin embargo, el movimiento no pretendía marcharse de forma silenciosa, dejando una huella de alto impacto visual en uno de los conjuntos monumentales más fotografiados de la capital.
La icónica fuente del Dios Turia y las figuras alegóricas de las acequias de la Vega de Valencia amanecieron completamente intervenidas por los activistas de la plataforma «Docents en lluita». Las esculturas de bronce que representan las acequias históricas aparecieron revestidas con los ya célebres chalecos verdes reflectantes, que portan consignas en defensa de los servicios públicos de enseñanza. De igual modo, el rostro imponente de la monumental escultura central, que encarna al Dios Turia, fue cubierto con un chaleco a modo de máscara reivindicativa. Esta llamativa acción de protesta sigue el patrón estético de las ya ejecutadas previamente por los colectivos docentes, quienes en semanas anteriores habían desplegado pancartas de grandes dimensiones en otros Bienes de Interés Cultural (BIC) de la región, como los Altos Hornos de Sagunto o las emblemáticas Torres de Quart.
Los resultados de las votaciones de los docentes
El trasfondo político de este último día de paros se ha visto fuertemente condicionado por la publicación de los demoledores resultados de las votaciones internas respecto a la propuesta de acuerdo global presentada por la Administración el pasado 9 de junio. A pesar de los intensos esfuerzos institucionales por proyectar una imagen de consenso y de diálogo avanzado, la realidad emanada de las urnas de los centros educativos ha arrojado un veredicto inapelable: el profesorado ha rechazado de manera tajante el marco general de la negociación, aceptando única y exclusivamente un punto secundario del paquete de medidas.
El desglose estadístico de la consulta evidencia el abismo sectorial. De las nueve áreas estructurales sometidas al criterio de los claustros, ocho propuestas han sido frontalmente rechazadas. El mayor descontento se concentra en el bloque de «Retribuciones y condiciones laborales», donde un abrumador 90% de los docentes ha votado en contra de los términos propuestos, exigiendo la equiparación salarial y el reconocimiento de los complementos históricos. Le sigue en grado de oposición el tratamiento de la lengua, ya que la propuesta sobre el «Valencià» ha recibido un 84% de votos negativos, motivado por el temor de los sindicatos a un arrinconamiento del modelo de inmersión lingüística en favor de un sistema segregador.
Asimismo, el documento de acuerdo en su totalidad concitó el rechazo del 87% de los votantes, mientras que apartados tan sensibles como las plantillas docentes y la Formación Profesional (FP) acumularon un idéntico 78% de votos en contra. Las demandas relativas a la reducción de ratios en las aulas y la dotación presupuestaria para la inclusión también sufrieron severos varapalos, con un 70% de desaprobación en ambos casos. El único resquicio de entendimiento se localizó en la sección dedicada a la «Simplificación burocrática», aprobada holgadamente con un 82% de apoyos, un punto en el que tanto la Administración como los docentes coinciden en la urgente necesidad de descargar a los equipos directivos y docentes de las asfixiantes tareas administrativas cotidianas que lastran las horas de preparación pedagógica.
Paro de la huelga «por vacaciones»
La coincidencia cronológica entre la intensificación del conflicto y la inminente llegada del periodo estival ha forzado un cambio de rumbo estratégico en el seno de los sindicatos mayoritarios. Con la inminente finalización del curso escolar formal y el inicio del periodo de vacaciones estantías del alumnado y del cuerpo docente, los comités de huelga han reconocido de manera realista las limitaciones logísticas de sostener el pulso en la calle durante los meses de julio y agosto, momentos en los que los centros permanecen cerrados y la comunidad educativa se dispersa geográficamente.
Por consiguiente, las centrales sindicales han anunciado formalmente una tregua técnica. La decisión adoptada pasa por suspender temporalmente las movilizaciones masivas y posponer de manera unánime el calendario de protestas y huelgas hasta el mes de septiembre. Los portavoces sindicales han advertido con firmeza a la salida de la manifestación que este repliegue no constituye en absoluto una rendición, sino un «aplazamiento estratégico». Las organizaciones aprovecharán los meses de verano para reorganizar los comités locales, diseñar nuevas plataformas de presión y planificar un inicio del nuevo curso escolar que promete ser de una extraordinaria conflictividad si el ejecutivo autonómico no reforma sustancialmente el documento rechazado.
«La comunidad educativa ha hablado con claridad en defensa de una educación pública de calidad, y si en septiembre no hay respuestas, el inicio de curso estará completamente bloqueado«, sentenciaron los líderes sindicales al disolverse la marcha, dejando claro que el conflicto queda congelado por las vacaciones, pero lejos de estar resuelto.

















