Pueblos del interior pierden servicios básicos mientras luchan contra la despoblación
La desaparición de cajeros automáticos en pequeños municipios vuelve a poner sobre la mesa un problema que afecta directamente al día a día de miles de vecinos en la Comunitat Valenciana.
Desde el pasado 1 de abril, varias localidades del interior de Castellón como Vistabella, Catí, Costur, Els Ivarsos o Les Useres se han quedado sin cajero automático fijo. Una situación que ha generado malestar entre la población, especialmente entre las personas mayores.
Sacar dinero, una odisea en muchos pueblos
Lo que en cualquier ciudad es una gestión cotidiana —retirar dinero o hacer una simple operación bancaria— se ha convertido en un auténtico problema en estos municipios.
La solución adoptada por las entidades bancarias ha sido sustituir las oficinas tradicionales por oficinas móviles en camiones, que solo prestan servicio unos pocos días al mes.
Una medida que, según denuncian los vecinos, resulta claramente insuficiente:
- No hay disponibilidad diaria
- Dependen de horarios limitados
- Se dificulta el acceso a servicios básicos
- Aumenta la vulnerabilidad de personas mayores
“Quieren que la gente se quede en el pueblo, pero nadie hace nada”, lamenta un vecino afectado. Otro califica el cambio como “muy negativo”, señalando que ahora dependen del día que decida el banco.
Les Useres lidera la reclamación: quieren recuperar su oficina bancaria
Uno de los casos más representativos es el de Les Useres, donde hasta hace poco existía un cajero operativo todos los días del año.
Actualmente, el servicio se ha reducido a solo cuatro días por semana, lo que ha llevado al Ayuntamiento a exigir soluciones.
El alcalde, Jaime Martínez, ha trasladado la situación a la Diputación de Castellón, que reconoce el problema, aunque apunta a una limitación clave:
la regulación depende de la legislación estatal.
Según el propio alcalde:
“Habría que hacer una ley que nos diera tranquilidad para siempre”.
Un problema que va más allá del dinero: la exclusión rural
La desaparición de servicios bancarios no es solo una cuestión económica. Es también un factor que agrava la despoblación rural.
Sin acceso a servicios básicos:
- Se dificulta la vida diaria
- Se desincentiva quedarse a vivir en el pueblo
- Se pierde autonomía, especialmente en mayores
- Se acelera el abandono de zonas rurales
Este fenómeno, conocido como exclusión financiera, se está extendiendo en muchas zonas del interior de España.
¿Por qué están desapareciendo los cajeros?
El cierre de oficinas y cajeros responde a varios factores:
- Digitalización bancaria
- Reducción de costes de las entidades
- Menor rentabilidad en zonas rurales
- Fomento del uso de banca online
Sin embargo, esta transición no tiene en cuenta la realidad de muchos municipios donde:
- La población es envejecida
- Hay poca conexión digital
- El acceso a internet es limitado
- La movilidad es reducida
Soluciones en debate: entre la tecnología y la política
Ante esta situación, diferentes administraciones están estudiando alternativas:
- Oficinas móviles (modelo actual)
- Cajeros compartidos entre bancos
- Acuerdos con Correos
- Legislación para garantizar servicios mínimos
- Incentivos para mantener oficinas en zonas rurales
Pero de momento, los vecinos consideran que las soluciones son insuficientes.
El reto de mantener vivos los pueblos
El caso de Castellón es solo un ejemplo de un problema estructural que afecta a toda la España rural.
Mientras se habla de luchar contra la despoblación, los habitantes del interior ven cómo desaparecen servicios esenciales.
Y la pregunta que queda en el aire es clara:
¿Se puede realmente mantener vivos los pueblos si cada vez es más difícil vivir en ellos?
















