- El Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) formaliza el nombramiento del expresidente de Unió Valenciana y exparlamentario del PP.
- El movimiento estratégico se produce a diez meses de las elecciones autonómicas y municipales, reforzando los guiños al valencianismo político.
VALÉNCIA. – El Diari Oficial de la Generalitat Valenciana (DOGV) ha formalizado en su edición de este lunes el nombramiento de José María Chiquillo Barber como nuevo miembro del personal directivo del Instituto Valenciano de Competitividad Empresarial (Ivace). Con esta designación, el Ejecutivo autonómico recupera para la gestión pública a una de las figuras más reconocibles del panorama político valenciano de las últimas décadas, un perfil que combina una dilatada trayectoria parlamentaria con la diplomacia cultural e institucional.
La incorporación de Chiquillo al Ivace resulta especialmente significativa debido a su particular hoja de ruta. Tras haber sido una de las voces más visibles de la política valenciana, en los últimos años el político se había mantenido alejado de la primera línea orgánica de los partidos. Durante este periodo de perfil eminentemente institucional, ocupó puestos en la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa y ejerció como presidente de la plataforma digital de la Ruta de la Seda, además de ser el representante de España en la Red del Programa Unesco de las Rutas de la Seda. Asimismo, ostenta el cargo de Cónsul Honorario de la República de Uzbekistán en la Comunitat Valenciana.
Un peso pesado del antiguo regionalismo y la etapa en el PP
En clave estrictamente política, Chiquillo alcanzó su mayor grado de visibilidad como presidente de la ya desaparecida Unió Valenciana (UV), la histórica formación regionalista fundada por Vicente González Lizondo, en la que militó durante 22 años.
Sin embargo, el devenir del mapa político valenciano propició que en 2005 se incorporara a las filas del Partido Popular de la Comunitat Valenciana (PPCV). Aquel movimiento formó parte de una estrategia de absorción en la que los populares integraron a algunos de los cargos más destacados de la formación valencianista para unificar el voto del centro-derecha regional. Bajo las siglas del PP, Chiquillo encadenó varias legislaturas como diputado nacional en el Congreso y como senador, convirtiéndose en un activo de peso en Madrid. A pesar de su experiencia, en 2019 el político llegó a confesar públicamente su «desencanto con la política» activa de partidos, iniciando su repliegue hacia la diplomacia cultural.
Lectura electoral: el retrovisor a diez meses vista
La decisión del Consell de situarlo ahora al frente de un área directiva del Ivace —organismo clave para la Conselleria de Innovación, Industria, Comercio y Turismo— encierra una indudable lectura estratégica.
Chiquillo es un profundo conocedor del valencianismo político, un espectro sociológico sobre el que el PP de la Comunitat Valenciana ha anclado y consolidado buena parte de su discurso identitario desde la disolución fáctica de UV. Su repesca para la administración pública se produce a falta de apenas diez meses para la celebración de las elecciones municipales y autonómicas.
Clave política: Con este movimiento, el Consell lanza un guiño inequívoco a las bases del regionalismo histórico en un momento en el que la movilización del bloque conservador y de la identidad propia valenciana vuelve a ser crucial en los cuarteles generales de campaña.
Cabe recordar los patizanos de Pérez Llorca de los últimos días con la AVL y el profundo descontento y que no tienen intención ni PP ni Vox de cumplir sus promesas electorales con el valencianismo. La principal promesa de homologación de títulos de Valenciano de Lo Rat Penat el PPCV de Mazón la dejóen el cajón y Pérez Llorca la ha acabado enterrando, con el beneplácito de Vox que tampoco tiene contento a su electorado valencianista.
Con este giro de timón, Pérz Llorca busca un perfil valencianista que le ayude a arreglar sus propios desaguisados y le haga alejar su figura catalanista.
Significación política importante
Todo esto significa que tanto PPCV como Vox a 10 meses de la cita electoral conocen el profundo descontento del valencianismo y llegan la nueva temporada de promesas para captar voto perdido, ¿Estas también serán tan fugaces como las anteriores?.
A ambas formaciones les preocupa perder ese sector de votantes y que puedan resurgir de sus cenizas formaciones de corte valencianista que si bien a priori cuentan con nulas opciones, el descontento de la ciudadanía pueden hacer dar un vuelco a las encuestas y plantarse en muchas administraciones públicas, un serio problema para ambas formaciones políticas que buscan atajar de inmediato con fichajes como éstos.
















