VALÉNCIA. (25 de junio de 2026) – Un nuevo estudio liderado por el Instituto de Investigación Sanitaria INCLIVA, del Hospital Clínico Universitario de Valéncia, ha revelado que el control continuo y a largo plazo del colesterol «malo» (c-LDL) es una pieza absolutamente clave para reducir el riesgo de mortalidad cardiovascular tras haber sufrido un infarto.
La investigación, que introduce un revolucionario enfoque dinámico en el tiempo, acaba de ser publicada en la prestigiosa revista científica American Journal of Preventive Cardiology.
Un problema invisible: El control actual es «subóptimo»
Las guías de práctica clínica actuales son muy tajantes: tras sufrir un evento coronario agudo, los pacientes deben mantener sus niveles de c-LDL por debajo de los 55 mg/dl. Sin embargo, la realidad médica es otra. A pesar de contar con fármacos hipolipemiantes altamente potentes, los datos demuestran que el control actual de los pacientes en prevención secundaria dista mucho de ser el ideal.
El gran problema de la mayoría de las investigaciones previas es que se limitaban a observar una «fotografía fija» —un valor de colesterol en un momento muy concreto— sin tener en cuenta que el cuerpo humano cambia. Para romper con este sesgo, el equipo de INCLIVA decidió analizar la película completa.
Más de 6.500 análisis bajo la lupa
El estudio analizó minuciosamente 6.547 determinaciones de c-LDL en 636 pacientes, lo que se traduce en un seguimiento continuado con una mediana de 14 análisis por persona desde el momento de su ingreso hospitalario hasta la actualidad.
Los resultados longitudinales encendieron las alarmas:
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Solo una de cada cuatro analíticas analizadas cumplía con el objetivo de estar por debajo de los 55 mg/dl.
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El peligro crece con el tiempo: Se comprobó una relación directa y muy intensa entre la trayectoria ascendente del colesterol y el riesgo de fallecer por causas cardiovasculares.
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El «punto crítico» del tercer año: Este riesgo se vuelve especialmente peligroso e intenso a partir del tercer año tras haber sufrido el ingreso original.
«El impacto pronóstico del mal control del c-LDL es fundamentalmente importante cuando ha transcurrido tiempo desde el evento, situación en la que muchas veces el paciente se encuentra ya fuera del ‘radar’ de cardiología», advierte el doctor Enrique Santas, uno de los coordinadores del proyecto.
Alianza con Atención Primaria para evitar el olvido
Ante esta realidad, los investigadores hacen un llamamiento urgente a cambiar la estrategia de seguimiento médico. Al pasar los años, el paciente post-infarto suele relajarse o perder el contacto directo con el especialista en cardiología.
Por ello, el doctor Santas incide en que es vital «trabajar en colaboración con atención primaria para coordinar niveles asistenciales, reforzar la adherencia, evitar la inercia terapéutica y poder sostener un control óptimo en el tiempo».
Un esfuerzo multidisciplinar
Este ambicioso proyecto metodológico y estadístico ha sido coordinado por los doctores Enrique Santas Olmeda y Rafael de la Espriella Juan (del Grupo de Investigación en Insuficiencia Cardiaca de INCLIVA), contando además con la participación del Grupo de Investigación en Cardiología Clínica y los servicios de Cardiología y Bioquímica Clínica del Hospital Clínico de Valéncia. La investigación se financió gracias a las becas del Centro de Investigación Biomédica en Red en Enfermedades Cardiovasculares (CIBERCV) y de Daiichi-Sankyo.
















