El Pleno del Ayuntamiento de Valencia ha dado luz verde a la adaptación del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) al Plan de Acción Territorial de Ordenación y Dinamización de la Huerta de Valencia (PATODHV). Esta medida, largamente esperada, busca simplificar la burocracia y aportar seguridad jurídica a técnicos y ciudadanos, facilitando la recuperación de alquerías y viviendas tradicionales sin disminuir, en ningún caso, el nivel de protección medioambiental de los terrenos.
La medida, impulsada por el concejal de Urbanismo, Vivienda y Licencias, Juan Giner, responde a la necesidad de resolver el «encaje jurídico» entre dos normativas que, hasta ahora, convivían con criterios distintos. Esta situación obligaba a las administraciones a elegir siempre la vía más restrictiva ante cualquier proyecto, dificultando la gestión del suelo agrícola.
Seguridad jurídica frente a la dispersión normativa
Hasta la fecha, la coexistencia del Plan General y el PAT generaba incertidumbre, ya que ambos instrumentos presentaban una «heterogeneidad normativa y de concepto». Con esta adaptación, el Ayuntamiento cumple con el mandato del propio PAT, que obliga al planeamiento municipal a recoger la zonificación del suelo establecida por el plan autonómico.
«Esta adaptación no tiene capacidad para innovar la ordenación urbanística establecida; el documento no puede ser considerado una revisión ni una modificación del planeamiento municipal», ha aclarado Giner, subrayando que el objetivo principal es clarificar el marco aplicable. Asimismo, ha querido lanzar un mensaje de tranquilidad: «Esta adaptación no rebaja ni un ápice la protección de la huerta de Valencia. Lo que hace es abrir la posibilidad de recuperar alquerías y viviendas tradicionales para darles un uso vinculado con el cultivo y su conservación».
Zonificación y usos permitidos
Para garantizar la protección adecuada según la tipología del terreno, el plan establece tres categorías de suelo. Cada una de ellas cuenta con un régimen de usos diferenciado, orientado a preservar el carácter agrario mientras se fomenta la dinamización en las áreas más degradadas:
| Zona | Denominación | Nivel de Protección / Característica | Usos destacados |
| H1 | Huerta de Protección Especial Grado 1 | Máxima. Valor agropecuario y fragilidad paisajística extrema. | Instalaciones agrarias pequeñas, rehabilitación de vivienda tradicional, usos terciarios limitados a edificaciones existentes. |
| H2 | Huerta de Protección Especial Grado 2 | Conservación. Áreas transformadas que requieren recuperación. | Todo lo permitido en H1, más nuevas instalaciones hípicas (restringidas) y huertos de ocio públicos. |
| H3 | Huerta de Protección Agrícola Grado 3 | Dinamización. Huerta degradada o con alta ocupación arbórea. | Construcciones de nueva planta (agropecuarias, dotacionales), turismo rural, venta directa al detall, aparcamientos disuasorios. |
El objetivo: Recuperar el patrimonio perdido
La clave del proyecto reside en la Zona H3, donde se concentra la huerta más degradada. En este punto, el plan permite un mayor margen de maniobra para incentivar la actividad económica y la puesta en valor de terrenos que, de otro modo, permanecerían abandonados.
La posibilidad de destinar alquerías y viviendas tradicionales a usos de alojamiento turístico rural, restauración o venta directa de productos locales se perfila como el motor para frenar el deterioro del patrimonio edificado. No obstante, el concejal ha recordado que no se crean «derechos nuevos», sino que se integran en el planeamiento municipal unas normas de rango superior que ya eran vinculantes desde hace ocho años.
El documento aprobado en el Pleno inicia ahora su periodo de exposición pública, permitiendo que cualquier ciudadano o entidad pueda presentar alegaciones antes de su implementación definitiva, garantizando así un proceso transparente y participativo.















