La política migratoria del Gobierno de Pedro Sánchez ha vuelto a situarse en el centro del debate europeo. Durante la cumbre del Consejo Europeo celebrada este viernes en Bruselas, varios jefes de Gobierno han criticado abiertamente la regularización de inmigrantes impulsada por España y han reclamado a la Comisión Europea que analice sus posibles consecuencias para el resto de países de la Unión.
Entre las voces más críticas se encuentran los dirigentes de Dinamarca, Austria y República Checa, mientras que Italia mantiene también una posición mucho más restrictiva en materia migratoria.
Dinamarca pide a Bruselas que examine la regularización española
La primera ministra danesa, Mette Frederiksen, ha solicitado expresamente a la Comisión Europea que estudie la política española.
Frederiksen aseguró que España está haciendo prácticamente lo contrario de la estrategia que está siguiendo buena parte de Europa y afirmó que la regularización puede ir contra la orientación migratoria respaldada actualmente por una mayoría de Estados miembros.
La dirigente danesa también planteó la posibilidad de que este tipo de medidas puedan actuar como un «efecto llamada» para nuevas llegadas irregulares.
Austria también alerta del posible efecto llamada
El canciller austriaco Christian Stocker se sumó a las críticas y advirtió sobre las consecuencias que las regularizaciones masivas pueden tener para otros países europeos debido a la libertad de circulación dentro del espacio Schengen.
Austria, junto con otros países, lleva tiempo defendiendo un endurecimiento de las políticas migratorias comunitarias.
El primer ministro checo utiliza el discurso más duro
El primer ministro de República Checa, Andrej Babiš, realizó las declaraciones más contundentes.
Babiš llegó a acusar a determinados gobiernos europeos de estar dispuestos a «sustituir a la población» mediante la inmigración para mantenerse políticamente en el poder.
Se trata de una afirmación política del dirigente checo, no de una conclusión oficial de la Unión Europea.
También advirtió de que República Checa podría verse obligada a reforzar sus fronteras para evitar movimientos secundarios de inmigrantes desde otros Estados miembros.
Meloni mantiene una posición dura, pero negocia con Sánchez
La posición de Giorgia Meloni presenta más matices.
Italia ha sido uno de los países que más presión ha ejercido para reforzar las fronteras exteriores y endurecer las políticas de retorno. Sin embargo, Sánchez y Meloni han acordado esta misma semana buscar una fórmula para eliminar los controles fronterizos temporales establecidos entre España e Italia después de la crisis migratoria de Ceuta.
Los ministros del Interior de ambos países deberán buscar medidas alternativas durante los próximos días.
Por tanto, hablar de una ruptura frontal entre Italia y España sería simplificar demasiado la situación.
España defiende su modelo
Pedro Sánchez ha defendido ante sus socios europeos una política migratoria basada en la combinación de control fronterizo, cooperación con los países de origen, integración y derechos humanos.
El Gobierno considera además que la inmigración regular constituye un elemento importante para el crecimiento económico y el funcionamiento del mercado laboral español.
El Ejecutivo rechaza que exista una relación directa entre la regularización y determinados episodios recientes de entrada irregular.
Incluso el comisario europeo de Migración ha cuestionado que pueda establecerse automáticamente ese vínculo.
Europa endurece su política migratoria
El enfrentamiento se produce además en un momento en el que la Unión Europea está adoptando una política de inmigración y retorno considerablemente más restrictiva.
El nuevo Reglamento europeo sobre retornos de extranjeros en situación irregular acaba de ser aprobado y varias de sus disposiciones comienzan a aplicarse precisamente este 16 de octubre de 2026.
Países como Dinamarca, Austria, Italia, Alemania, Grecia o Países Bajos están impulsando fórmulas para acelerar expulsiones e incluso estudiar centros de retorno situados fuera del territorio de la Unión.
No es correcto decir que «Europa entera se revuelve contra Sánchez»
Ese es probablemente el matiz más importante.
Las críticas existen y son importantes, pero no representan automáticamente la posición de toda la Unión Europea.
Son varios gobiernos los que están presionando contra la política española, mientras otros mantienen posiciones distintas.
La Comisión Europea tampoco ha declarado que la regularización española vulnere la legislación comunitaria.
Lo que sí queda claro tras la cumbre de Bruselas es que España se encuentra cada vez más alejada del sector de países que reclama una política migratoria europea mucho más restrictiva.
Y la regularización impulsada por Sánchez se ha convertido ya en uno de los principales puntos de fricción entre Madrid y varios gobiernos europeos.












