VALENCIA | 16 de marzo de 2026 — La sanidad pública ha vivido este lunes una jornada de máxima tensión en el inicio de la nueva semana de huelga médica convocada por la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM). Lo que debía ser una jornada de reivindicación laboral se ha transformado en un cruce de acusaciones y una batalla estadística sin precedentes: mientras el sindicato eleva el seguimiento real hasta el 90%, la Consellería de Sanitat asegura que el impacto ha sido residual, situándolo por debajo del 10%.

El núcleo del conflicto: El Estatuto Marco
Esta nueva movilización, que contempla cinco jornadas consecutivas de paros en este mes de marzo, nace del rechazo frontal del colectivo médico al borrador del nuevo Estatuto Marco. Los profesionales denuncian que la norma ministerial impone una movilidad forzosa que atenta contra la conciliación y diluye la especificidad de la categoría médica en favor de una gestión puramente administrativa de los recursos humanos.
Desde el Comité de Huelga de CESM se insiste en que la profesión se mantiene «firme en la defensa de sus reivindicaciones». Exigen un ámbito de negociación propio donde se aborden las particularidades de su labor, como la exención de guardias a mayores de 55 años, la actualización de complementos de responsabilidad y, sobre todo, el fin de la precariedad estructural que arrastra el sistema desde hace años.
La batalla de los números
La disparidad en las cifras de seguimiento ha alcanzado niveles históricos. Según los datos facilitados por el sindicato, el paro ha sido secundado por el 80% de los profesionales en el ámbito hospitalario y por más del 50% en Atención Primaria. No obstante, en algunos centros de referencia, el CESM asegura que la adhesión ha rozado el 90% entre el personal que no estaba sujeto a servicios mínimos.
Por el contrario, la Consellería de Sanitat ha emitido un comunicado rebajando el seguimiento a menos del 10%. La administración sostiene que la actividad asistencial se ha desarrollado con «práctica normalidad» y que la mayoría de las intervenciones quirúrgicas y consultas externas programadas se han llevado a cabo según lo previsto.
El muro de los servicios mínimos
La clave de esta diferencia estadística reside en la imposición de los servicios mínimos. CESM ha denunciado que la administración ha fijado cuotas de presencia obligatoria de entre el 70% y el 80%, cifras superiores a las de un día festivo o un periodo vacacional.
«Es una vulneración encubierta del derecho a la huelga», denuncian desde el sindicato. «Si obligas al 80% de la plantilla a trabajar por decreto, es imposible que las cifras de la Consellería reflejen el malestar real. La administración maquilla los datos usando a los médicos que ellos mismos han amordazado con servicios mínimos abusivos».
Esta situación ya ha sido recurrida judicialmente en comunidades vecinas, donde los tribunales han comenzado a cuestionar la proporcionalidad de estas medidas que, en la práctica, invisibilizan el impacto del paro ante la opinión pública.
Sin diálogo a la vista
A pesar de que el CESM asegura «tender la mano al diálogo» de forma constante, lamentan que no ha existido ningún contacto formal por parte del Ministerio o de la Consellería con el Comité de Huelga para desbloquear la situación. La ausencia de puentes hace prever una primavera de alta conflictividad, ya que el calendario de movilizaciones está diseñado para extenderse de forma recurrente hasta el mes de junio.
Mientras tanto, los pacientes vuelven a ser los damnificados indirectos de un conflicto que parece estancado. El sindicato ha pedido disculpas por las molestias, pero recalca que la huelga es la «última opción» para evitar el colapso definitivo de un sistema que, aseguran, ya no se sostiene sobre los hombros de sus profesionales.
















