El Puig de Santa Maria | 20 de mayo de 2026
El Puig de Santa Maria volvió a demostrar este lunes que la memoria de sus figuras históricas y espirituales sigue más viva que nunca. En un ambiente que conjugó el fervor religioso con el orgullo identitario, el Real Monasterio de Santa María de El Puig albergó una misa multitudinaria en honor al Padre Juan Gilabert Jofré, coincidiendo con el aniversario de su fallecimiento.
La iglesia del histórico cenobio completó su aforo, congregando a centenares de fieles, vecinos y representantes de la comunidad local que quisieron rendir tributo al religioso mercedario, cuya huella moral y social sigue siendo un pilar fundamental en la Comunitat Valenciana seis siglos después.
Una eucaristía marcada por el recogimiento y la memoria
La solemne liturgia estuvo presidida por los religiosos de la orden, el padre Don Melchor y el padre Don Manolo, quienes en su homilía desgranaron la imponente trayectoria de Jofré. Los sacerdotes recordaron que el fraile no solo destacó como redentor de cautivos, sino que pasó a la historia universal por su profunda empatía hacia los más vulnerables, lo que le llevó a fundar en Valéncia en 1409 el Hospital dels Ignocents, Folls e Orats, reconocido históricamente como el primer hospital psiquiátrico del mundo con régimen de internamiento.
«El legado del Padre Jofré no pertenece al pasado; es un faro de humanidad, misericordia y justicia que debe seguir guiando nuestras acciones en el presente», destacaron durante la celebración, subrayando también su papel crucial como impulsor de la devoción a la Mare de Déu dels Desamparats.
El momento cumbre y de mayor carga emocional de la jornada se vivió al término de la eucaristía. La comitiva de fieles y celebrantes se trasladó procesionalmente hasta el sepulcro donde reposan los restos mortales del religioso. Allí, bajo las imponentes bóvedas del monasterio, se guardó un sepulcral minuto de silencio que dio paso al rezo unánime del Padre Nuestro y a varios cantos solemnes que resonaron con fuerza en la nave central, erizando la piel de los asistentes.
El Padre Jofré en Valéncia: el sermón que cambió la historia de la psiquiatría
Para comprender la magnitud del homenaje en El Puig, es imprescindible recordar el impacto revolucionario que tuvo la figura de Juan Gilabert Jofré (nacido en Valéncia en 1350) en la capital del Turia. Coetáneo y amigo íntimo de San Vicente Ferrer, Jofré ingresó en la Orden de la Merced, dedicando gran parte de su juventud a viajar al norte de África para rescatar a cristianos cautivos.
Sin embargo, el episodio que transformaría la historia de la medicina y de la beneficencia universal ocurrió el 24 de febrero de 1409 en Valéncia. Mientras se dirigía a la Catedral para pronunciar el sermón del primer domingo de Cuaresma, el Padre Jofré presenció una escena violenta en la calle de la Platería (cerca de la actual plaza de Santa Catalina): una multitud de jóvenes gritaba, se mofaba y golpeaba brutalmente a un hombre enfermo mental que deambulaba desorientado.
Impresionado por la crueldad de la escena, Jofré intercedió para salvar al hombre, lo protegió en su convento y, profundamente conmovido, modificó su sermón de ese día. Al subir al púlpito de la Catedral, pronunció unas palabras que quedaron grabadas en la historia de la ciudad, denunciando que en Valéncia se hacían grandes obras de caridad, pero se caía en una grave omisión:
«Muchos e insignes bienes se hacen en esta ciudad, pero falta uno que es de gran necesidad: un hospital donde los pobres inocentes y locos sean acogidos, porque muchos de ellos caminan por la ciudad sufriendo grandes injurias y hambres…»
El nacimiento del primer hospital psiquiátrico y de la Patrona del Regne de Valéncia
Aquel encendido alegato caló hondo en la burguesía valenciana, liderada por el comerciante Lorenzo Salmon y otros diez ciudadanos adinerados, quienes financiaron la construcción del Hospital dels Ignocents, Folls e Orats, inaugurado ese mismo año. Por primera vez en la historia de la Europa cristiana, los enfermos mentales dejaron de ser considerados «poseídos» o criminales para ser tratados como pacientes que requerían cuidados médicos, alimentación y un trato digno en régimen de internamiento.
Para dotar de amparo espiritual a esta institución, el propio Padre Jofré impulsó la creación de la Cofradía de nuestra Doña Santa María de los Inocentes. Esta hermandad confeccionó una imagen mariana que protegía a los enfermos del hospital y a los ajusticiados: la imagen de una Virgen que portaba una ligera inclinación hacia adelante para mirar de frente a los desvalidos. Con el tiempo, este hermoso proyecto de caridad del Padre Jofré daría origen a la advocación de la patrona de todos los valencianos, la Mare de Déu dels Desamparats.
Un ejemplo de vanguardia humanitaria
La masiva respuesta de los ciudadanos de El Puig a la convocatoria de este lunes reafirma que la figura del Padre Jofré trasciende lo estrictamente parroquial para consolidarse como un símbolo de la historia local. En una época en la que los enfermos mentales eran marginados o maltratados, la visión de Jofré de ofrecerles un trato digno y médico supuso una revolución humanitaria adelantada a su tiempo.
Con los ecos de los cantos litúrgicos aún recientes y los preparativos para Santa Rita en marcha, El Puig de Santa Maria vuelve a demostrar que la fe y el respeto por sus raíces históricas son el motor que une a toda la comunidad.




















