VALÉNCIA. — El Paraninfo de la Universitat de Valéncia (UV) vistió este miércoles sus mejores galas para acoger la investidura de Juan Luis Gandía como nuevo rector de la institución académica. En una sesión plenaria marcada por el rigor del ceremonial clásico y ante una nutrida representación del tejido político, social y académico de la Comunitat Valenciana, Gandía recibió de manos de su predecesora, Maria Vicenta Mestre, los atributos tradicionales del cargo: la medalla y la vara de mando. El acto estuvo presidido por el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, simbolizando el respaldo institucional al inicio de esta nueva etapa académica.
Durante su discurso de toma de posesión, Juan Luis Gandía desgranó las líneas maestras de un proyecto que pretende blindar el carácter público, integrador y riguroso de la UV. El nuevo rector apeló explícitamente al “humanismo, la ciencia y la responsabilidad cívica” como los pilares transversales sobre los que pivotará su gestión en los próximos años, configurando un modelo de universidad decididamente orientado «al servicio de la sociedad», donde se defiendan activamente el conocimiento contrastado, la convivencia democrática, la lengua propia y la equidad social.
Memoria histórica evocando a tres grandes personalidades
Para vertebrar su hoja de ruta, Gandía recurrió a la memoria histórica de la institución, evocando el legado de tres figuras ilustres de la intelectualidad valenciana. En primer lugar, rescató el pensamiento de Joan Lluís Vives para reivindicar la vigencia de la tradición humanista. En palabras del rector, la universidad debe preservarse como “un espacio de razón, de diálogo, de lectura crítica y de formación integral”, cualidades esenciales en una era condicionada por la saturación informativa y la irrupción disruptiva de la inteligencia artificial.
Asimismo, la mención al célebre histólogo Santiago Ramón y Cajal sirvió de marco para articular una enérgica defensa de la investigación científica y el desarrollo tecnológico. Gandía no dudó en reclamar a las autoridades competentes un marco de financiación “estable, transparente y suficiente” para las instituciones públicas de educación superior. “Un país que no cuida la ciencia limita su futuro”, advirtió de manera tajante, instando a dotar al sistema de mejores infraestructuras y certidumbre laboral para los investigadores.
La tercera referencia histórica tuvo una profunda carga ética al recordar al rector Joan Baptista Peset, fusilado por el régimen franquista. Gandía erigió a Peset como el máximo exponente del compromiso democrático y la responsabilidad pública que competen a la academia. Ante un panorama social contemporáneo que definió como propenso a la “polarización, desinformación y simplificaciones interesadas”, el nuevo rector sufrió que las aulas y laboratorios deben ser baluartes inexpugnables del «matiz, el argumento y la evidencia».
En el plano organizativo, Gandía se comprometió a ejercer un liderazgo fundamentado en la integridad institucional, la transparencia, la deliberación informada y el respeto mutuo. “La universidad no nos pertenece; la servimos durante un tiempo. Gobernar no es ocupar un espacio, es asumir una obligación”, sentenció ante el auditorio. Al respecto, puso en valor la reciente aprobación del Código de Buen Gobierno del Rectorado, herramienta clave para consolidar la confianza de la ciudadanía, exigiendo a su equipo de gobierno una actitud de continua accesibilidad, proximidad, prudencia y capacidad de escucha activa.
Por otra parte, reafirmó la total vigencia del valenciano como “una lengua de conocimiento, de convivencia y de proyección pública”, condensando la identidad de la institución en una frase rotunda: “La Universitat de Valéncia es valenciana, pública y abierta al mundo”. Además, tuvo un gesto de cortesía al reconocer el limpio debate democrático vivido en las recientes elecciones, mencionando explícitamente a los candidatos que concurrieron al proceso: Carles Padilla, Fran Ródenas y Ángeles Solanes.
Mención a Olimpia Arozena
Hacia el cierre de su alocución, sumó una cuarta figura simbólica: Olimpia Arozena, primera profesora de la institución, quien fuera represaliada y apartada de las aulas. Su evocación sirvió para ensalzar la diversidad y la equidad social, comprometiendo a la universidad a mantener un entorno que no excluye ni margina, sino que se enriquece con la pluralidad.
Por su parte, la rectora saliente, Maria Vicenta Mestre, aprovechó su intervención de despedida para hacer un balance de sus dos mandatos, agradeciendo el espíritu de cogobernanza de su equipo y recordando desafíos críticos como la gestión de la pandemia, los conflictos internacionales en Ucrania y Gaza, y la reciente catástrofe de la #DANA, ante los cuales la comunidad universitaria respondió con firmeza institucional, apoyo psicológico y un amplio despliegue de voluntariado cívico.
Finalmente, el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, clausuró el acto desgranando las apuestas del Consell para modernizar el sistema: la implantación de microcredenciales, la conexión con la Formación Profesional y la formación dual con empresas. En materia social, garantizó la gratuidad de las tasas para quienes aprueben el primer curso completo y el relevo generacional mediante el programa María Goyri, que financiará más de 700 nuevos docentes. El acto concluyó de manera solemne con el canto del himno universitario, Gaudeamus igitur.
















