Explotaciones con mayor dimensión, aplicación intensiva de I+D+i, acuerdos comerciales basados en la complementariedad y campañas de promoción unificadas surgen como las claves compartidas por productores, científicos y administraciones.
VALÉNCIA. (11 de junio de 2026).- Administraciones públicas, investigadores, empresarios y agricultores coincidieron hoy de forma unánime en la necesidad de incorporar los últimos avances tecnológicos en las explotaciones agrícolas si se quiere salvaguardar el liderazgo histórico de la citricultura valenciana y española. Este fue el mensaje central de la jornada ‘Retos del sector citrícola’, un foro estratégico organizado por la Asociación Valenciana de Agricultores (AVA-ASAJA) y Grupo Henar Comunicación en la Finca Sinyent, bajo el patrocinio de Caudal y Santander, que reunió a más de un centenar de profesionales del sector.
Durante el acto de apertura, el secretario autonómico de Agricultura, Vicente Tejedo, advirtió sobre la acusada pérdida de competitividad que sufre la producción local a causa de las directrices comunitarias. «Tenemos que reconvertirnos, ya que en la Unión Europea opera un lobby exageradamente potente que ha ido restando competitividad al sector citrícola», aseveró, criticando además que el Gobierno central «presuma de haber eliminado el 50% de las materias fitosanitarias activas», lo que reduce el margen de defensa del agricultor frente a las plagas.
En respuesta a este escenario, el presidente de AVA-ASAJA, Cristóbal Aguado, exhortó a las autoridades políticas a respaldar de forma decidida la modernización estructural del campo. Aguado reclamó «ayudas eficaces para transicionar hacia estructuras productivas más dimensionadas, mecanizadas y digitalizadas, promover la profesionalización del sector, garantizar soluciones viables contra plagas y enfermedades, suscribir acuerdos comerciales basados en la complementariedad y potenciar el valor añadido de la producción local».
Tecnología y Viabilidad
La primera mesa de debate abordó la tecnología y la profesionalización del campo, contando con la participación de Manuel Gómez, director de producto e I+D+i de Caudal; Lorena Ruíz, directora de Negocio Agroalimentario de Santander España; y Juan Salvador Torres, secretario general de AVA-ASAJA. Torres ofreció un diagnóstico crítico sobre la inacción institucional: «Afrontamos los mismos retos que hace veinte años, pero ampliados y agravados porque la Administración no ha abordado los desafíos estructurales. Buena parte del sector, especialmente los pequeños productores, no ha resistido y seguirá abandonando la actividad de forma progresiva».
El secretario general de AVA-ASAJA apuntó que el minifundismo y los costes financieros dificultan la tecnificación, por lo que urgió a diseñar «una hoja de ruta estable que, gobierne quien gobierne, dé solución real a cada reto». Por su parte, Lorena Ruíz incidió en la vertiente comercial y de gestión, señalando la importancia de «escuchar de forma activa al consumidor, definir con claridad el modelo de explotación deseado y ejecutarlo mediante vías de financiación idóneas y transferencia de conocimiento».
En el aspecto operativo y ambiental, Manuel Gómez defendió que «la innovación y la eficiencia hídrica permiten un ahorro sustancial de agua, fertilizantes y energía, optimizando costes y mejorando el entorno«. Gómez insistió en que esta mayor sostenibilidad y sanidad de los cítricos constituye un argumento de gran valor que se debe explotar comercialmente ante el consumidor contemporáneo. En el plano científico, los investigadores del Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA), Alberto Urbaneja y María Ángeles Forner, expusieron los avances del Proyecto Integrant, centrado en el control biológico de amenazas severas como el HLB y en la adaptación de los cultivos al cambio climático.
El Desafío del Mercado Exterior
El bloque final analizó el fuerte impacto de los tratados comerciales con países terceros —como Sudáfrica, Egipto y el bloque de Mercosur—, un escenario que lesiona de forma directa la rentabilidad agraria. Alejandro Aparicio, productor de cítricos de Canals, resumió las demandas del campo: «Queremos seguir haciendo las mejores naranjas del mundo, pero necesitamos más soluciones contra las plagas, mano de obra, facilidades mecánicas y una reciprocidad real en los mercados».
Ernesto Fernández, director general de Industria y Cadena Agroalimentaria, respaldó esta postura al afirmar que «los tratados internacionales están mal diseñados y no permiten a los citricultores europeos competir en igualdad de condiciones frente a las importaciones». Para sortear las dificultades de la negociación política, José María García Álvarez-Coque, catedrático de la Universitat Politècnica de Valéncia, propuso un enfoque alternativo: «Más que defender una reciprocidad compleja de aplicar, el sector debe priorizar la defensa de la salud de los consumidores y la estricta sanidad vegetal».
El cierre corrió a cargo de Celestino Recatalá, presidente de Intercitrus, quien anunció un hito para el futuro del sector: «Somos conscientes de la gravedad de la situación actual. Por ello, tras años de desencuentros, hemos consensuado retomar las campañas de promoción que den valor añadido a nuestras naranjas y mandarinas por su proximidad, frescura, seguridad alimentaria y sostenibilidad, asumiendo además el liderazgo en I+D+i frente a las plagas».
















